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20 MANERAS DE AUMENTAR TU ENERGÍA

#TatianaOrellana

 

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1. Conéctate con tu propósito.
Me acabo de levantar de la cama. Ayer de noche decidí que me iba a despertar temprano para aprovechar la primera hora de la mañana de este sábado, ya antes del despertar de mi hija, para redactar. Prácticamente que las sábanas ganan y no lo logro. Mas por suerte, recordé en el último instante, ya antes de regresar a cerrar los ojos y acorrucarme de lado, hacerme una pregunta: ¿Para qué exactamente voy a levantarme a redactar? En mi psique empezaron a surgir contestaciones conectadas a mi propósito, a mi deseo de conseguir un fin, a los motivos que me impulsaban a ponerme de pie y continuar escribiendo. De forma inmediata mi energía se elevó. Fue esa pregunta, la del propósito de la acción a ejecutar, lo que me dejó encender mi energía. Si tu propósito, el para qué exactamente haces lo que haces, está conectado con tu pasión, tienes una poderosa fórmula de energía en ti. Cuando haces aquello que te apasiona y emociona, tu energía fluye naturalmente y se retroalimenta con tus acciones. Cuanto más te aproximes a tu pasión, más energía experimentarás.
¿Qué te apasiona? ¿Qué te mueve? ¿Para qué exactamente elevar tu energía?

2. Enfócate en el resultado que quieres conseguir.
No saber cara donde vamos nos gasta. La acción sin propósito y dirección es pérdida de energía. Todo empieza con tener clara la visión del resultado que quieres conseguir. Las personas de éxito tienen un hábito en común: orientan su actuar en función de resultados. Siempre y en toda circunstancia tienen una contestación clara con relación a qué desean conseguir. Esta visión les da el enfoque preciso para concentrar su tiempo y acciones en el logro de sus metas. En el momento en que te orientas cara tus metas y sientes que tu día tras día te acerca a ellas, tu energía medra. Te sientes en control de tu vida y tu auto-estima se robustece.
¿Qué deseas conseguir? ¿Cuáles son tus metas? ¿Cuál es tu visión?

3. Halla tus “yo puedo”.
Siempre y en toda circunstancia puedes. Posiblemente no puedas hacer o bien conseguir lo que deseas en el instante que lo deseas. Mas siempre y en toda circunstancia puedes hacer algo.
Esto suena realmente bien mas, qué ocurre cuando uno no puede hacer cambios en su vida. En qué momento uno ya está casado, con hijos y una hipoteca, inútil de tomar peligros por el compromiso cara los tuyos, ¿qué haces?”
En el momento en que te hallas en ese instante en una etapa en la vida en la que no tienes la capacidad de peligro que tenías ya antes. No obstante, recuerda: lo más esencial no es dónde te hallas, sino más bien cuál es tu dirección.
Aunque es posible que no tengamos la capacidad de mudar de forma rápida dónde nos hallamos, siempre y en toda circunstancia podemos alterar nuestra dirección. Es sencillo: nuestra dirección es determinada, en primera instancia, por nuestros pensamientos. Lo que pensamos antecede a nuestras acciones y estas a nuestros resultados. Cambia tus pensamientos y poquito a poco empezarás a conseguir nuevos resultados. Y esto, mi querido amigo, es una cosa que siempre y en toda circunstancia podemos hacer: escoger nuevos pensamientos. Con este solo y simple hecho, tienes el poder para empezar el cambio que deseas ver en tu vida.”
Si no puedes hacer importantes cambios ahora, ¿qué pequeñas transformaciones sí están en tu poder? Modificaciones que te dejen ir cambiando el rumbo para apuntar cara el destino deseado.
Dirigir tu vida cara la visión que en el fondo quieres puede requerir gran energía. Mas de la misma manera que desplazar un navío de cientos y cientos de toneladas, todo empieza por un pequeño cambio. No te concentres en tus “yo no puedo”. Todos y cada uno de los tenemos. No obstante, es en nuestros “yo puedo”, por pequeños que sean, en donde está nuestro poder de redirigir nuestra vida.”
Recuerda: “tu enfoque determina tu nivel de energía.”
¿Exactamente en qué te enfocas generalmente? ¿En lo que no puedes o bien en lo que sí puedes? Conéctate con tus “yo puedo” y vas a estar nutriendo tu energía.

4. Halla la fe en ti.
“¿De dónde nos viene la fuerza para llegar hasta el final de la carrera cuando ya pensamos que no podemos? Viene de adentro.”
La fe es quizás, al lado de la pasión, una de las fuerzas más poderosas a las que el humano puede conectarse. Es un recurso interior que te deja ir más allí. Es al conectarte con la fe cuando puedes edificar lo que el día de hoy es ignoto. La fe es la gasolina suprema. Conéctate con ella, decide opinar en algo alén de lo perceptible y vas a sentir una energía que te va a acompañar hasta el logro de tu visión.

5. Muévete de forma diferente .
¿Qué es primero: el huevo o bien la gallina? Lo mismo nos podemos preguntar sobre la energía y el movimiento. Evidentemente precisamos de energía para generar movimiento. Al unísono, el movimiento por sí solo es un generador de energía. ¿No te quedas en ocasiones aguardando a que brote tu sensación de vitalidad para ponerte en acción? En la práctica, muy factiblemente, lo que precisas es ponerte en movimiento, en acción física, para movilizar tu energía y hacerla subir. Tu nivel de energía está relacionado directamente a la forma como te mueves. ¿Te falta energía? Quiere decir que te falta movimiento. No aguardes a tenerla para ponerte en acción. Just do it! Como afirma el renombrado eslogan de Nike.
¿Deseas convertir tu energía? Haz en este momento ese movimiento y chilla “¡¡¡Sí!!!”. Explora tu cuerpo. Juega con tu capacidad de moverte para acrecentar tu energía. No aguardes a tenerla. En ocasiones está sencillamente “estancada” y aguardando por el hecho de que actives tu fisiología para poder fluir y expandirse.

6. Cambia tu expresión facial.
A fines de la década de mil novecientos ochenta se efectuó un experimento bien interesante con pacientes maniaco depresivos. Fue muy sencillo: en las paredes de las salas comunes de la clínica en donde se hallaban recluidos los pacientes, pusieron abundantes espéculos. A estas personas les fue dada una simple instrucción: “cada vez que te halles en frente de tu reflejo, sonríe. No importa si te sientes para hacerlo. Lo único que debes hacer es flexionar los músculos de tu semblante tal como cuando uno se sonríe”.
Los resultados fueron sorprendentes. Tras unas semanas, múltiples de los pacientes ya habían expresado cambios perceptibles en su estado anímico. La depresión parecía disolverse conforme estas personas incorporaban el hábito de sonreír múltiples veces al día.
¿Qué sucedía? ¿De qué manera era esto posible? Los músculos de tu semblante marchan como torniquetes, facilitando o bien reduciendo el paso de la sangre cara la zona frontal de tu cerebro. Si tus tensiones, frustraciones o bien amarguras se ven reflejadas en la rigidez de tu semblante, el flujo sanguíneo y el nivel de oxígeno que le llega a tu cerebro se ve reducido. Al sonreír, los treinta y dos músculos de tu cara bombean un mayor nivel de oxígeno a los lóbulos centrales. Esto estimula la secreción de endorfinas, hormonas neuronales que inducen estados de placer los que empiezan a contrarrestar patrones de depresión, tristeza, abulia, saña.
Imagínate: ¡¡Prozac sin coste!! Y con un fantástico efecto secundario: otros te van a devolver sus sonrisas al verte. Conque la prescripción es simple: ríete más frecuentemente. Aun, puedes probar hacer morisquetas para acentuar tus dosis de endorfinas.

7. Respira diferente.
Una de las primeras contestaciones fisiológicas que cambia cuando tu emocionalidad se convierte es la respiración. Por poner un ejemplo, cuando empiezas a agobiarte tu respirar se tensa y se hace cada vez menos profundo. En el momento en que te excitas… bueno, bien sabes. Cuando precises inyectarte energía instantánea, emplea el principio de mudar el cuerpo para influir sobre tu emocionalidad al respirar diferente de forma deliberada.
¿De qué manera respiras cuando estás lleno de energía y vitalidad? ¿De qué manera respiras cuando estás en tus mejores instantes? Si aspiras y espiras como en el momento en que te hallas en esos estados, empezarás a sentir esa energía. Recuerda que tu energía procede de tus células; particularmente de esas minúsculas factorías de energía celular llamadas mitocondrias. En ellas y al lado de la inyección de oxígeno suministrada por tu respiración, la glucosa es transformada en energía. Más oxígeno en tu organismo por medio de una profunda respiración se traduce en una mayor generación de energía. Tu cerebro asimismo se nutre de oxígeno y al llenarlo de él, tu capacidad de estar alarma y despierto, aumenta. Oxigena tu cuerpo -respirando de forma profunda, ejercitándote o bien haciendo el amor- y llénate de vitalidad. No en balde para muchas filosofías y sistemas de vida oriental, la respiración es tu conexión con la energía del cosmos.

8. Medita.
Hablando de prácticas orientales, la meditación es una genial forma de cuidar y fortalecer tu energía. Cuando aprendí a pensar, empecé a contrastar algo que mi instructor de meditación me había advertido: precisaba menos horas de sueño. La meditación nos recarga y habitualmente, nos ayuda a liberarnos de aquello que está bloqueando nuestra energía. Existen muchos géneros de meditación. Una forma de hacerlo es concentrándote en tu respiración como “ancla” para tu psique. Sencillamente cierras tus ojos y pones tu atención en el proceso y las sensaciones de tu respirar. Sin buscar mudar nada, sino siendo testigo de tu proceso, por unos minutos te concentras suavemente en tu respirar. Pruébalo. Cierra tus ojos y sencillamente respira por unos tres a cinco minutos. Vamos, obséquiate estos minutos. Obséquiate este mini-descanso… y empieza a sujetarle el gustito a la meditación.

9. Hazte preguntas que te fortalezcan.
¿Qué hay de malo en tu vida? ¡¡Para!! No lo hagas, no lo pienses. ¡Veloz! Pon una sonrisa, saca la lengua.
¿Qué cosas te inspiran? ¿Qué hace vibrar tu ánima y enciende tu pasión? ¿Qué aspectos sí se halla bajo tu control? ¿Qué sí puedes hacer el día de hoy -por muy pequeña que sea tu acción- para progresar tu vida? ¿De qué manera vas a acrecentar tu capacidad para avanzar cara tus metas? ¿A quién amas? ¿Quién te ama?
Te apuesto que experimentaste un cambio de energía entre el instante cuando leíste la primera pregunta (de apenas fracciones de segundo, espero) y las próximas. Recuerda,
es muy simple: tu preguntas usuales determinan tu enfoque; aquello con lo que te conectas, impacta tu energía. Diseña tus preguntas potenciadoras. Emplea de manera consciente el poder que tienen para dirigir tu psique cara los pensamientos que te alimentan y elevan tu vibración.

10. Conéctate con emociones inspiradoras.
Ciertas películas nos conmueven. Es cuando se ven expresados fabulosamente por la magia de la actuación, la escenografía y la musicalización, instantes que disparan emociones intensas.
Hay películas, libros, biografías y también historias que nos muestran el poder de la fe, la determinación, el amor, la esperanza; nos inspiran mediante la muestra de otros humanos que han soñado, vencido y surgido. Recuerda esas escenas que te conmovieron y úsalas como inspiración para lo que debes hacer, superar y conseguir.
Pasión, amor, convicción, triunfo, coraje, fe, determinación, compasión, alegría, entusiasmo… en el momento en que nos dejamos tocar por estas emociones no nos queda otra que sentirnos inspirados por la grandiosidad humana. Esa que radica en ti.

11. Ingiere comestibles que te den energía en lugar de quitarte.
digestión es la segunda de las funciones biológicas que más energía consume. ¿La primera?¡Sexo!
Cuando ingieres comestibles y se dispara el proceso digestible, tu cuerpo requiere dedicar una gran parte de su energía al procesamiento y transformación de lo ingerido. Si el alimento no es particularmente “amigable” a tu cuerpo, la energía requerida es enorme. Tanto conque te da sueño, te sientes pesado y te provoca no hacer nada por un buen rato. Sin entrar en más detalles sobre alimentación y nutrición (puesto que es un tema complejo), sí deseo comunicarte lo siguiente: si quieres optimar tu energía y sostener consistentemente los niveles precisos de vitalidad para conseguir tus objetivos, es esencial seleccionar de manera consciente lo que comes.
Es pasmante de qué forma en ocasiones cuidamos más lo que damos “de comer” a nuestro carro que a nuestro cuerpo. La gasolina del octanaje equivocado le quitaría potencia al motor y el aceite de mala calidad puede reduciría la vida del mismo.
Tu cuerpo está compuesto de millones de enanos motores energéticos de los que depende tu vida y tu capacidad de estar en acción: tus células.
Ellas asimismo precisa de la “gasolina” del octanaje conveniente y del “aceite” que les deje marchar en perfectas condiciones. No obstante, hay quienes poco les importa lo que ingieren.
Lo que comes no es inocente; tiene un impacto sobre tu bioquímica y en último término sobre tu vitalidad.
¿Qué es más valioso, tu carro o bien tu cuerpo? ¿De qué forma es la calidad de la “gasolina” que le provees a tu cuerpo?

12. Haz ejercicio.
El ejercicio ayuda a robustecer tus órganos y a sostener tus sistemas internos marchando en perfecto estado. Si haces ejercicios apropiadamente, tras hacerlos te vas a sentir con más energía. En ocasiones me he sentido fatigado y a puntito de aplazar mi sesión de pesas. Mas en el momento en que las hago, siento de qué forma vuelve la energía a mi cuerpo. Prueba qué ejercicios te sirven para despertar tu vitalidad y empléalos como un recurso para sostener tu salud y energía en alto.

13. Asegúrate un reposo de calidad.
Para tener más energía, en ocasiones lo que precisas es parar un rato. Es lógico: al reposar te recobras de la energía perdida. Cuida que tu sueño sea reparador. Si no lo es, busca hacer cambios en tu entorno que te asistan a conseguirlo. Puedes hacer más obscuro tu cuarto, adquirir unas mejores almohadas o bien abrir las ventanas para prosperar la ventilación. Para un sueño reparador, es esencial asistir a que la psique “se duerma” al ritmo de tu cuerpo. Intenta no ver programas de alto impacto visual ni sicológico inmediatamente antes de dormirte. Como quizás
en la mañana precisas de unos minutos para “calentar tus motores”, asegúrate asimismo un proceso para ir bajando las revoluciones mentales ya antes de dormir. Desconéctate del día. Ya lo que podías hacer el día de hoy lo hiciste. De haber quedado algo pendiente, no lo puedes solucionar sino más bien hasta mañana. En consecuencia, suéltalo. Déjalo apacible y más bien, conéctate con aquello que puede inducirte emociones agradables ya antes de caer en tu planeta onírico. Para ello, puedes hacerte estas preguntas cuando ya te halles recostado y con las luces apagadas: ¿Qué he gozado el día de hoy? ¿De qué manera este día ha contribuido al logro de mis metas? ¿Qué he aprendido el día de hoy? ¿Qué he dado el día de hoy? ¿De qué puedo estar agradecido? Y dulces sueños…

14. Estimula tus sentidos.
Luz y colores… música… agua… fragancia a canela… brisa tocando tu piel. Alentar tus sentidos acrecienta tu energía. Puede ser tan simple como aprender una luz; o bien mejor incluso, salir para dejar que el reflejo de la luz solar estimule tus ojos. Prueba percibir una música que te inspire o bien tómate un vaso frío y refrescante de agua o bien jugo de frutas. Inspira un aroma estimulante o bien permítele a tu piel ser estimulada con sensaciones que te asistan a elevar el nivel de alarma. En suma, cosas tan fáciles para despertar tus sentidos como echarte agua fría en la cara, pueden hacer una diferencia positiva en un instante en el que sientes que tu energía va en picada.

15. ¡Hidrátate!
seis a diez vasos al día es lo recomendado por los médicos. Deepak Chopra sugiere que cargues contigo en todo instante una botella de agua con el propósito de tomar sorbos cada veinte a treinta minutos a lo largo de todo el día. Tu cuerpo está compuesto en un setenta por ciento de agua. No es sorpresa localizar que depende de este apreciado líquido para marchar en geniales condiciones. Cuando tu cerebro dispara la sensación de sed, es ya tarde: tu cuerpo está en proceso de deshidratación. Y cuando esto sucede, tu energía cae. No dependas de la señal de sed para ingerir agua. Más bien desarrolla el hábito de ingerir este líquido de manera continua a lo largo del día. Claro que vas a ir más habitualmente al baño, mas vas a estar limpiando tu organismo y sosteniendo su nivel de energía.

16. Conéctate con la naturaleza.
en mi urbe donde vivo, Al contemplar la verde silueta de las montañas y sus picos en contraste con el azul intenso del cielo, de forma inmediata mis pulmones se ensanchan para respirar de forma profunda y mi energía brota. Imagino que algo afín debe sucederte a ti cuando entras en contacto con la naturaleza, como por poner un ejemplo al darte el regalo de observar y sentir un bello paisaje. La naturaleza proyecta una magia que penetra en ti, estimulando tus sentidos y llevándote a pensamientos con dosis altas de inspiración. Las olas rompiendo en la costa; las bandadas de pájaros atravesando el cielo al atardecer; el rozar de la fresca brisa en tu rostro; el aroma de las flores; el cantar de los grillos; los preciosos colores naranja de las nubes cuando el sol baja.
¿En qué momento fue la última vez que verdaderamente te conectaste con la naturaleza? ¿Qué estás aguardando para repetirlo?

17. Toma tiempo para estar solo
A veces precisas recobrar tu centro. ¿No es cierto? Me refiero a obsequiarte un instante para estar solo y asentar tu psique y emociones. Para meditar, dejarte sentir y reconectarte con lo que es más esencial. O bien sencillamente, para hallar contestación a preguntas apremiantes en la sabiduría del silencio. Me refiero a verdaderamente estar contigo, no con el T.V. y ni tan siquiera con un libro. Solo con tus pensamientos y tu sentir. Del silencio brota lo que deseas decir. De la calma aflora lo que tienes que hacer. Al estar quieto haces posible el rencuentro con tu ser. Para. Calla. Céntrate. Déjate estar, déjate ser. Es en el silencio cuando mejor puedes percibir tu intuición; es en ese espacio que puedes rencontrar tu centro, tu norte, tu esencia, tu profundidad, tu poder.
Por 3 minutos, deja de leer y permítete estar en silencio. Simplemente… Respira. Siente. Y desde el silencio… vuelve a surgir para actuar tu verdad.

18. Conéctate con la energía de otras personas.
Hay personas que son desagüe, mientras que otras son fuente. Desagüe son quienes al entrar en contacto contigo, te dejan con menos energía de la que tenías ya antes. Son personas demandantes, en muchas ocasiones negativas, insolentes. ¿Conoces a alguien de este modo? Fuente son quienes te surten de nuevas energías. Son individuos generalmente positivos y entusiastas quienes además de esto muestran un auténtico interés por ti. Cuando sales de estar en su compañía, te sientes como con las pilas recargadas. Las personas con los que te rodeas impactan tu energía. Cuida de quién te acompañas y particularmente, cuando sientas la necesidad de elevar tu vitalidad, busca a las que son fuente. Claro está, van a estar ahí para ti en tanto que asimismo seas más fuente que desagüe.

19. Consigue una meta o bien cierra un ciclo esencial.
Ayer de noche estaba examinando mi lista de metas para la semana que está concluyendo. Empecé a marcar aquellos resultados que había logrado producir a lo largo de la semana. Toda vez que reconocía el logro de una de mis metas, sentía que mi energía aumentaba. Es extraño, mas el solo hecho de hacer la marca de “completado” pareciese disparar un chorro de endorfinas en nuestro cerebro. Tanto de esta manera, que en ocasiones le añado cosas a mi lista de resultados y acciones para mi día o bien semana que no tenía en un inicio, mas que he hecho. Con solo marcarlo como completado, experimento una inyección sicológica de energía. Cuidado: ¡Llenar tus metas puede ser adictivo!

20. Libérate de algo.
Tu energía puede estar siendo consumida por personas, situaciones o bien aun metas que no están alineadas con tu visión de vida. Metas del tipo “yo debería”. Temas o bien conversaciones pendientes. Eso que incluso no has resuelto mas lo que prosigue saltando a tu memoria. Situaciones que no son como deseas mas has estado aceptando, a costa de tu bienestar. Ideas sobre proyectos o bien actividades que deseas efectuar, mas sobre las que no has hecho nada aún. Puede ser una memoria, un ciclo que continúa abierto, la idea para la cena de la semana próxima, lo que no te complace de otro o bien el producto que estás por lanzar al mercado. Todo esto consume energía. Imagina que tu psique tiene cien unidades de atención. Estas unidades representan tu capacidad de asignar una porción de tu energía mental para procesar o bien tan solo rememorar algo. En tanto que esas unidades se desperdigan al tener muy presente muchas cosas en tu cabeza, tu energía mental reduce. Imagina el próximo inventario mental:
veinte unidades de atención asignadas a las cosas por hacer.
doce unidades atrapadas en los pensamientos sobre la charla que incluso no te has decidido tener.
catorce unidades enfocadas en lo que estás aceptando de tu compañero y ante lo que no has llegado a un pacto.
dieciocho unidades encargándose de nutrir tu temor frente al reto que estás por aceptar, pensando en lo peor.
diecinueve unidades situadas en procesos de pensamiento agotadores sobre cosas fuera de tu control.
tres unidades fijadas en el recuerdo del bombillo del corredor que tienes por mudar (a propósito, esto me recuerda que tengo que…)
¿Cuánto te queda? ¡Apenas catorce unidades de atención para dedicarle al disfrute de tu vida y el logro de tus metas! Suelta. Libérate. Identifica qué le resta a tu energía y no te está añadiendo valor. Escríbelo. Decide. Actúa. Bota. Soluciona. Negocia. Olvida. Admite. Al hacerlo recobrarás energía y vas a aumentar tu capacidad de enfocarla en lo que te deje conseguir mayor satisfacción y productividad.

 

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