Saltar al contenido

CODIGOS FAMILIARES QUE NOS IMPIDE SER LO QUE SOMOS

#TatianaOrellana

alas-600x264

Son una suerte de “códigos” que están ubicados en lo más profundo de nuestras psiques en forma de opiniones y de todo género de inhibiciones que nos paralizan. Cuenta Marianne Costa que en un instante de su vida escribió en un papel de pergamino:
“soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo sepultó. En ese sitio plantó una hermosa flor y comenzó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. (Es un acto psicomágico, donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia) Un contrato es un pacto entre 2 partes que se comprometen a dar algo y a percibir algo a cambio. Mas no todos y cada uno de los contratos están sobre papel, ni tan siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más todavía, como en el caso del nombre, hay contratos que admitimos en desigualdad de condiciones pues se “sellan” en la más tierna infancia: el pequeño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan.
Estos contratos pueden afectar a nuestros 4 egos: Ejemplos de contratos intelectuales: Muchas de las opiniones que tenemos son contratos que sostenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han trasmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea preciosa y útil) a) “Serás letrado, como los hombres de provecho de esta familia”
(En árboles donde el artista es considerado como un fallecido de apetito, que realmente no sabe hacer nada) b) “En esta casa se habla cristiano” (No me salgas con apreciar estudiar lenguas…sólo hay que charlar una lengua: la materna) c) “Eres torpe como tu madre” (Una premonición que actúa como una maldición que termina cumpliéndose) d) “En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”
(Señal de que el árbol se ha estancado…) y también) “Un hijo jamás debe superar a un padre” (Una insensatez absoluta que se conecta con la neurosis de descalabro) Los contratos intelectuales son como las “ideas irracionales” que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones desequilibradas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su conocida y habitualmente eficaz RET (Terapia Racional Emotiva),
en el sentido que la familia configura un esquema de opiniones tóxicas que adoptamos por fidelidad a ella y que se mueven en 4 ejes fundamentales: *Si no tienes lo que precisas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”) La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes comestible, te mueres, mas si quieres a tu novio y no lo tienes, prosigues viviendo… *Esto es terrible (“Es terrible que deba anular mis vacaciones”)
Se juzga en demasía. No hay nada rotundamente malo o bien bueno. Hay hechos que nos ocasionan aproximadamente dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a diez y en el diez ponemos la muerte de un ser querido, ¿de qué forma valoraremos anular una vacaciones? *No lo soporto (“No soporto la soledad”)
Hay situaciones que matan, son inaguantables. Opinar que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes toda vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación cariñosa, la soledad está prohibida por el árbol, pues es acercarse a la muerte. *Si sucede algo malo es que hay un culpable y debe ser condenado.
La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o bien a culparnos a nosotros mismos. Los sucesos no son una confluencia de factores, nada tiene una sola causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con 3 elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para eludir dentro de lo posible reiterar exactamente el mismo fallo en el futuro. Ejemplos de contratos emocionales: Acostumbran a venir en formato de inhibiciones sensibles. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles… a) “No crezcas”
(Si se hace mayor un día abandonará a sus progenitores. Esta orden lo sostendrá con una edad sensible de diez años para el resto de su vida) b) “Aquí somos del Madrid” (Desde el primer mes de vida el pequeño es asociado del club. Cuando medra no tiene opción alternativa, si no le agrada el futbol o bien no es madridista, va a ser considerado un traidor o bien un enfermo) c) “No seas imbécil y no te hagas novia”
(Quédate con la madre…ella no te defraudará) y también) La pareja es de por vida
(Absolutamente nadie se ha divorciado nunca, en nuestra familia todos somos muy católicos) Los contratos sensibles nos anudan de manera fuerte al pasado y promueven las relaciones basadas en la dependencia sensible. Disolver estos contratos es abrir por fin la puerta a la libertad de querer con un nivel de consciencia superior. Ejemplos de contratos libidinales: Acá están todas y cada una de las inhibiciones creativas y sexuales
a) “El teatro-la pintura-la música, son una pérdida de tiempo”
(Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…) b) “Esta relación no te conviene”
(Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le resulta conveniente realmente?) c) “Te casarás a los veinticinco años y a los veintiseis va a llegar la única hija”
Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros d)”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”
(Si el sexo de la mujer es solo un instrumento de procreación, se le prohíbe disfrutar con su energía libidinal y al final de la creación y de la vida). La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol,
asimismo son contratos que al infringirlos nos bloquean la libido o bien nos sentimos culpables y merecedores de castigos si “nos salimos del tiesto”. Ejemplos de contratos materiales-anatómicos-económicos: Las inhibiciones económicas. Es preciso que hallemos los elementos que dejen separarnos de la violencia, del temor y de la culpabilidad… a) “Eres idéntico a tu abuelo” (Y con esto uno de los estirpes toma posesión del hijo) b) “No toques los botones que los romperás”
(Cuando no te dejan tocar nada es por el hecho de que no tienes espacio) c) “El dinero es el pecado” (Si nos hacen opinar que el dinero es sucio, nos producirá mucha culpabilidad ganarlo) d) “El que expone pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”… (Salir del territorio es una deslealtad inexcusable y tenemos un temor ancestral a no ser de nuevo aceptados en el clan).
Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y asimismo a una urbe, un banco, un conjunto de amigos etcétera Instalados en un territorio por siempre, pues nos han enseñado que exponerse es perderlo todo, en vez de impulsarnos a continuar nuestros deseos como sabio camino de transformación. Los contratos se cumplen por fidelidad, mas asimismo por miedo a las consecuencias. Afirmemos que hay un temor a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones):
“Si te separas, te van a mirar mal”, “si te haces artista, vas a vivir en la pobreza”. Un acto psicomágico para curar esta clase de temor al incumplimiento a lo que los progenitores ordenaron, consistiría en efectuar en sentido metafórico la predicción, escenificándola delante de ellos. Alejandro Jodorowsky nos afirma en sus diez recetas para ser feliz, “no hay alivio pero grande que empezar a ser lo que realmente somos. Desde la niñez nos imponen destinos extraños. Es recomendable rememorar que no estamos en el planeta para efectuar los sueños de nuestros progenitores, sino más bien los propios.

Contactanos para mas detalles

A %d blogueros les gusta esto: