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Libro “EL MANUAL SAMURAI” : EL SEMBRADOR

#TatianaOrellana

Samurai-1

Fuente: Maestro Fenix

Las Negras Nubes se extendían caóticamente por el horizonte. El viento húmedo no traía buenos augurios y hasta un extraño aroma parecía calar en los tristes pensamientos de Kan.

El pobre se discutía desolado por vientos mucho peores que el helado y húmedo viento de su exterior. Su espíritu vivía un auténtico huracán de emociones encontradas.

Hacía precisamente un mes que había ingresado como Practicante Samurai. Él, que era el hijo del más poderoso de los Samurais, exactamente el mismo General de Generales, había creído que el ascenso sería simple. No obstante, el día tras día le había ido venciendo poquito a poco.
Una curiosa metamorfosis de había desarrollado en su interior. El primero de los días, inmediatamente después de entrar a ser parte del Equipo de los Samurais, se había sentido exultante, cargado de energía y presto a comerse el planeta, mas esta energía había descendido cada día, había menguado primero haciendo que sus aspiraciones se fuesen reduciendo y, por último, haciéndole meditar que quizá , Kan, quizá no era suficientemente bueno para ser un Samurai. Tal vez quedara como Practicante o bien Caballero a lo largo de su vida, o bien quizá abandonara el ejército y probase otra profesión, todavía a peligro de defraudar a su padre, mas la verdad es que ya no se veía con fuerzas para proseguir. Una enorme sensación de desánimo se había apropiado de él y ya apenas recordaba como la vana ilusión de un pequeño aquella exultante energía que había sentido cuando su padre le entregó su fantástica katana.

El Joven y decepcionado practicante bajó los ojos cara su preciosa espada katana, aquella que había sido el máximo exponente de su Orgullo ahora, irónicamente, se había transformado en el exponente de su vergüenza.
Solo unos poquitos días tras haberse hecho practicante había corrido a ver a sus viejos amigos, completamente exultante les había enseñado su trofeo “Katana” que edificaba su engrandezco orgullo. Aguardaba haber sido felicitado por haber logrado llegar a ser practicante, mas en lugar de ello había recibido una dura mofa y sátira que le habían herido en lo más hondo. “¿Y qué si eres practicante? Hasta el momento en que no seas Samurai no eres nada” Habían dicho ciertos. “Ten cuidado, no juegues con esa espada o bien te vas a cortar por imbécil” habían dicho otros. “¿De veras que te has ganado esa espada? Yo creo que la has robado, mejor va a ser que la devuelvas a su auténtico dueño ya antes que lo descubra y te de una tunda. Los Samurais son señores muy singulares ¿Quién te piensas que eres? Eres solo un pequeño vulgar, no afirmes patrañas, solo vas a ser un mimado tu vida. Jamás vas a ser unSamurai, para eso hace falta ser realmente singular, y no lo eres”. “¿Samurai ? JA!”

El corazón de Kan le dolía de forma profunda, estaba allá, encima de ese enorme risco mirando al mar agitado sin verlo. ¡Le había dolido tanto!
Al comienzo no lo había querido reconocer, mas ese dolor se había guardado en lo más profundo de su ánima, poquito a poco había alimentado una creciente inseguridad. Toda vez que alguien le afirmaba que no deseaba ser un Practicante de Kan por el hecho de que solo era un pequeño, el joven samurai había recordado las horribles palabras de sus amigos y la duda había crecido poquito a poco enraizándose en su ánima. ¿Y si llevaban razón? ¿Y si eran más sabios que o bien si sabían algo que no sabía?. Tal vez era demasiado joven y de ahí que la gente no le tomaba de verdad, o bien tal vez era cierto que era solo un pequeño mimado y lo había visto todo demasiado simple. Tal vez era cierto que la vida es demasiado dura… y no merecía la pena vivirla.

Las lágrimas de Kan recorrían su cara, la prueba había sido demasiado dura para un pequeño de su edad y el no podía más con aquella carga. ¿Qué hacer? No podía reconocer ante su padre que había fracasado, no podía desamparar sin una salida honrosa o bien se reirían de él a lo largo de su vida. ¿Qué salida honrosa le quedaría? ¿Cuál sería la última medida que debería tomar?

En ese instante su mano sintió el, en otro tiempo, seguro tacto de su Katana. Tal vez aquella arma podría ser su salvación, quizá podría tomar la salida que otros guerreros habían tomado ya antes que cuando todo se había perdido, quizá ya no merecía más la pena batallar y debería desamparar este planeta dejándolo el honor de haberse sabido rendir a tiempo.
Kan había visto este ritual en viejos dibujos, sería enormemente doloroso cortarse su estómago y dejarse fallecer mas… ¿Qué otra alternativa quedaba si no había sido capaz de triunfar y solo le quedaba la degradación de la derrota?

Lo último que Kan sintió fue el frío acero de su Katana en su estómago, un ciego dolor en su corazón y las lágrimas anegando los ojos ya antes que el último hálito de vida abandonara su cuerpo, cegando su vista y sus sentidos

 

 

El viejo labrador miro con tristeza a sus pies, allá estaba ese joven ignoto que había visto desde el pie del barranco arrodillado y con aquella espada entre sus manos. Solo era apenas un pequeño y había decidido quitarse la vida. ¿Qué malignas fuerzas podrían provocar tal cosa? ¿Qué extraño impulso humano podría ocasionar que tantos se rindieran cuando apenas habían comenzado a combatir?
Semejantes preguntas cruzaron por la psique del anciano mientras que se limpiaba la sangre con que se había manchado la camisa al sujetar el cuerpo del chaval para llevarlo al camposanto de sus tierras.

 

El sitio era siniestro y precioso al tiempo, las lápidas de otros fallecidos hace mucho infestaban el sitio concediéndole una santidad incomparable. Una luz blanca y clara cruzaba por todo el sitio, y hermosas figuras, blancas, de gran porte, parecían gozar entre aquel sitio.
Un helado frío golpeaba el espíritu de Kan, este se miro a si mismo, su “cuerpo” estaba blanco como la más pura leche y un extraño aroma a podredumbre le cubría. Había despertado sentado sobre un blanco sofá de mármol, y a su lado había un cuerpo igualmente blanco que el suyo, solo que este era solo huesos apenas cubierto de un tanto de carne entre la que se veían unas cuerdas que parecían imitar burdamente a unos músculos.
Sorprendido vio que ese ser tenía una sonriente y espantosa boca llena de dispares dientes y unos ojos hundidos en lo más profundo de sus cuencas.

– ¿Estoy fallecido? – Preguntó por fin tras procurar tragar saliva y sorprenderse al ver que su boca estaba tan seca como una piedra, de una manera completamente antinatural.
– ¿Es preciso que te responda o bien es que eres tonto? – Espeto el saco de huesos.
– No, veo que estoy fallecido, mas lo imaginaba de otro modo – dudo unos momentos – quizá un sitio más feliz, o bien quizá un sueño eterno.
– Jajaja!!! – Rió irónicamente la figura – eso imbécil es para los seres felices que mueren por causas naturales, no para los idiotas que se rinden y toman la salida simple.
Kan no respondió nada a este insulto, sentía que era verdad. Hubiese querido sollozar, mas sus ojos estaban secos como el mármol y nada salía de ellos. Por último un enorme grito de dolor brotó de su garganta, un triste lloro que retumbó como surgido de las supones de la tierra.

-¿Qué te indujo a tomar esa resolución a tu tierna edad? – Preguntó tras prácticamente una hora de silencio el espectro de huesos. – En tanto que nos ha tocado pasar la eternidad juntos, cuando menos vamos a poder charlar un tanto.
Kan le miró extrañado, ¿qué le importaba a él?, si bien en el fondo precisaba charlar con alguien.
– Fracase en mi misión en la vida. – afirmó simplemente.
El viejo saco de huesos rió clamorosamente, su risa era como una cuchilla que cortaba uno a uno los hilos del espíritu de Kan. El joven, enloquecido, se llevó las manos a sus oídos, mas la risa proseguía estando ahí, la sentía con su ánima.
– Imbécil, – espeto el espectro – ¿Habías fracasado siendo solo un pequeño? ¡Anda! ¡Di la Verdad! ¡Te rendiste como un Cobarde y tomaste la salida simple!
Kan mantuvo la helada mirada del saco de huesos con odio… al comienzo, entonces bajo la mirada y reconoció.
– Sí… – y excusándose agregó – no tenía otra salida.
– ¿No tenías otra Salida? – La terrible risa afloró nuevamente – ¡¡¡IMBÉCIL!!! ¡¡¡COBARDE!!! Siempre y en toda circunstancia hay una salida! Mas no tuviste el VALOR y la CONSTANCIA para tomarla, con lo que optaste por la solución más simple, rendirte y dejar de combatir.
Kan asintió, sabía que era verdad.

– Mas dime, de que te rendiste precisamente ???
El espíritu de kan ya se había doblegado totalmente y charló tal y como si nada le importara… cosa que de esta manera era.
– Yo era un Joven y Prometedor Practicante de Samurai – afirmó recordando su temporada de vivo – mi padre era el señor más poderoso del imperio, y su mayor promesa y esperanza.
“” Un buen día me concedió el mayor de los dones, me dio una fantástica espada Katana, una espada de practicante – Kan abría dado todo cuanto tenía por poder tener unos ojos vivos con los que sollozar, mas no tenía nada que dar y ni todavía pudo tener ese alivio – Ese fue el día más feliz de mi vida. Tenía toda la vida por delante y un enorme Futuro mas…
– Mas qué chico – urgió el siempre y en toda circunstancia tajante saco de huesos con forma de viejo.
– … mas mis ilusiones fueron destruidas – Kan cerró los ojos para seguir, tal vez no pudiese sollozar mas si podía parar de ver ese espantoso sitio – Ya mi primer día mi padre me advirtió que mis mayores contrincantes serían los Ladrones de Sueños, los espectros del temor y del descalabro…
Una tajante, áspera y dolorosa risa corto su narración – ¡¡¡IMBECIL!!! FUISTE ADVERTIDO Y FINALMENTE HAS ACABADO EN LOS TERRITORIOS DE LOS FANTASMAS DEL FRACASO ¡¡¡NO VALES PARA NADA!!! El día de hoy solo eres un Espectro del Descalabro más.

¡Como habría deseado poder tragar saliva! O bien sencillamente sentir temor, mas ya solo el dolor era el poseedor del ánima del viejo joven samurai. Un dolor profundo y frío como la noche, no considerablemente más todavía.

Kan decidió seguir su historia, cuando menos se la contaría a si mismo. Para su sorpresa, cuando volvio a charlar, las risas se callaron de forma automática.
– Sí, mi padre me había advertido, y ese día me llené de energía y resolución, de ilusión y entusiasmo, y anduve fuerte para batallar.
– Veo que no lo suficiente – respondió caricaturizando el terrible viejo
– Cierto saco de huesos, no lo suficiente – rió esta vez Kan – Tras aquel día yo comencé a trabajar, comencé a convertirme como un Samurai. Mi padre me había sobre aviso que eso sería un trabajo de muchos años, no obstante , interiormente me fijé una data, mi orgullo me decretó que para lograr lo que otros precisan años, o bien un mínimo de un año, lo lograría en un mes. Pues era singular, era el hijo de Kazo, tenía la sangre y la carne del mejor de los Samurais y para mi sería todo considerablemente más fácil.
– Eso sí que es una imbecilidad – afirmó el viejo, si bien esta vez de una manera prácticamente comprensiva – mas no fuiste quien plantó esa idea en tu cabeza, fue un espectro del temor y del descalabro, el espectro del orgullo que nos destierra de la forma más sutil al fracaso absoluto, al hacernos opinar que como somos singulares lograremos en unos días lo que el resto precisan años de dedicación y trabajo. – Esta vez el entristecido parecía el pobre saco de huesos.
– Cuando pasó el mes – siguió Kan lleno de dolor – resultó que no era un Samuraicualificado.
– Normal – contestó el anciano – para eso se precisa haber aprendido mucho y una enorme experiencia, fue tu orgullo lo que te mató.
– Sí, – respondió Kan – semeja una cosa obvia y es que así es como fue, fue mi orgullo y mi… avaricia por estimar ser el mejor velozmente lo que terminó conmigo.
– Bueno exmozuelo – afirmó riéndose el saco de huesos – la avaricia, el orgullo, el apreciar ganar cada vez más veloz sin proseguir su orden natural, el meditar que la vida debe darle a uno lo que no se merece cuando no se merece y cuando no lo logra de manera rápida desamparar, es lo que define a los cobardes, a los chaqueteros que van de un lado a otro sin pasar más que unos poquitos días o bien meses en un mismo sitio. Son los traidores que cambian de bando de forma continua con tal de procurar lograr velozmente lo que desean. Son seres terribles y abominables que jamás logran lo que desean y que siempre y en toda circunstancia se enojan, se frustran y fracasan.
– ¡Mas no era de esta manera! – Replico Kan
La voz se rió esta vez más fuerte que jamás, su terrible sonido rompió los hilos del espíritu de Kan haciéndole padecer el mayor de los dolores.
– No charles tan alto joven!!! – Rió el viejo sarcásticamente – no me afirmes tan veloz como no eras que no me dejas ver tus obras!!! – Y tras mirarle fijamente afirmó – Todos somos de esta forma joven, esa repulsiva cualidad de apreciar percibir sin dar, de estimar tener ya sin merecerlo, esa bazofia esta presente en el ánima de todos los mortales, y tienen que limpiarla realmente bien ya antes de poder decir que no son de esta manera… y al fin y a la postre, abandonaste ¿No es de este modo? ¿Quizá no fracasaste, moriste y estás acá con migo? Si de verdad no hubieses sido de esta forma, entonces no estarías acá.

– Llevas razón saco de huesos – afirmó por fin el joven – no era de este modo cuando comencé, mas si cuando concluí fracasando y abandonando. Me transformé en un ser abominable y por fin terminé acá. – Tras meditar un tanto agregó – Lo que pasó es que me hicieron de este modo.
La risa volvio a romper sus tímpanos, esta vez era, si puede ser, más desapacible, vil y perjudicial que las precedentes veces.
– SERÁS CÍNICO IMBÉCIL!!! Jamás absolutamente nadie te va a hacer de otro modo que no sea la que desees. SI DE ALGO ES LIBRE TODA PERSONA, ES DE DECIDIR COMO PENSAR Y COMO SENTIR.

 

Kan reconoció la verdad, había descuidado presa de una frustración temporal, de una muy profunda que le había hecho sentirse muy muy mal. Sus miedos habían crecido, se había entregado a los Espectros del Temor y del Descalabro, les había escuchado y eso le había conducido al peor de los sufrimientos… todavía a sabiendas de que podía suceder, se había entregado a ellos.

En ese instante el viejo se levantó, estaba plenamente desnudo, y en ese instante Kan se dio cuenta que asimismo estaba absolutamente desnudo y blanco como el propio mármol.
– Ven hijo, debemos cultivar nuestros campos eternos.
Kan no sabía de que charlaba el viejo, mas decidió proseguirlo, eso sería mejor que continuar allá padeciendo.

La tierra era negra como la obscuridad y el cielo tenía asimismo un color negro. Solo una extraña luz blanca alumbraba los contornos, una luz que no podía identificar de donde brotaba.
El viejo apuntó 2 campos y afirmó al joven:
– Aquellos 2 campos juntos son el tuyo y el mio. Como ves apenas tengo ya carne y soy puro hueso, mas mi sabiduría es grande, si tú con tu fuerza me ayudas labrando mi campo, entonces te asistiré enseñándote como labrar el tuyo.
Kan asintió con la cabeza puesto que le pareció un trato justo, además de esto, tras todo ¿Qué más podía hacer? ¿Aburrirse eternamente?
– Unos de estos cestos poseen semillas de trigo sano y otros de cardos y espinas. Los cestos dorados y preciosos poseen las semillas de trigo sano – afirmó tomando un puñado – y los cochambrosos cestos los de las espinas.
“” Ese campo – siguió – es tu ánima, como era cuando estabas vivo. Solo que ahora ha sido limpiada, arada nuevamente. Acompáñame a fin de que veas como trabajan los vivos los fértiles campos de sus ánimas.
Kan quedó sumamente impresionado por esta última aseveración y le prosiguió tenuemente ilusionado.

Tras pasear en silencio por un tortuoso camino donde los guijarros se clavaban en sus pies creándole un sufrimiento enorme, llegaron a un pequeño monte desde el que podían ver a coloridos espíritus paseando y labrando sus campos.
Kan, desde lo lejos, podía ver a estos seres vivos y veía que a cada lado portaban un fajo dorado y otro del color de la podredumbre. La mayor parte lanzaba un puñado de dorado trigo primero y después otro de negras semillas de zarzas.
Kan quedó enormemente impresionado por esta actitud y prosiguió andando con el viejo, que no pronunciaba una sola palabra. Después, llegaron a otro campo que estaba medio lleno de trigo y medio lleno de espinas. El dueño vivo, una parte del tiempo estaba feliz retozando entre los dorados brotes de trigo, y la otra parte, estaba padeciendo pinchándose y sangrando al pasear entre las espinas de los cardos y las zarzas.
Sorprendido vio como el viejo tomaba un puñado de semillas de zarza y lo lanzaba cara los campos de los vivos.
Después, sin decir una sola palabra, regresaron a sus campos.

– Ahora jovenzuelo, deseo que tomes ese podrido cesto de zarzas y lo plantes por mi campo – ordenó el viejo, y al ver que Kan iba a protestar, recalcó su orden con una aciega mirada.
Kan tomó el pesado fardo y fue repartiendo las pegajosas semillas por el campo del anciano. ¿Por qué razón haría tal cosa?

Por último, tras 2 horas de duro trabajo, Kan terminó. Daba la sensación de que estar fallecido tenía sus ventajas, el cansancio no era nada equiparado con ese enorme dolor de su espíritu que parecía ser su existencia.

– Dime anciano – preguntó por fin Kan – ¿Por qué razón me has mandado plantar zarzas? ¿Quieres padecer?
– Todo lo opuesto joven – respondió sorprendentemente el saco de huesos – lo que más deseo es ser feliz y triunfar.
– ¿Mas quizá las zarzas no son sufrimiento y el trigo no es la dicha? – Afirmó sorprendido Kan – ¿Y quizás por cada semilla que siembras no recoges un ciento de lo sembrado?
– De esta forma es – respondió el anciano.
– Entonces… – afirmó el joven samurai – ¿Por qué razón no plantas bello trigo y recoges dicha? ¡No es lógico plantar zarzas y aguardar recoger trigo!
El anciano parecía turbado.

 

– Sí, tiene lógica lo que afirmas joven – afirmó por fin – mas dime, miro a todos esos seres vivos y supongo que van a ser más sabios que … puesto que están vivos. ¿Tú piensas que desean ser felices o bien que desean padecer?
– Estoy seguro que desean ser felices – respondió velozmente Kan.
– Entonces… – afirmó el anciano – ¿Por qué razón piensas que plantan zarzas al lado del trigo? ¿Por qué razón piensas que usan un puñado de trigo y otro de zarzas? ¿Por qué razón piensas que son de vez en cuando felices y otras padecen? ¿Por qué razón piensas que no plantan siempre y en todo momento Trigo para ser siempre y en todo momento felices?

Kan meditó a lo largo de un rato con lentitud, tras todo estaba fallecido y el tiempo le era indiferente.
– Por el hecho de que no son tan sabios como creen – afirmó por fin absolutamente seguro de si mismo – por el hecho de que su orgullo por hacerles pensar que son mejores les hace ser – sonrió al decirlo – IMBECILES!!!
“” Si fuesen inteligentes, plantarían solo trigo y serían siempre y en toda circunstancia felices – después aseguró – si estuviese vivo, no desperdiciaría la ocasión y sembraría siempre y en toda circunstancia trigo en mi ánima, para percibir siempre y en toda circunstancia dicha y ser siempre y en toda circunstancia feliz.
Kan estaba a puntito de jurar que siempre y en todo momento plantaría dicha en su ánima… cuando se percató de que ya era tarde para hacerlo pues ya había descuidado.

– Dime joven – Preguntó curioso el saco de huesos – si es cierto lo que me afirmas… ¿Por qué razón no plantaste ese trigo cuando estabas a tiempo? – y curioso siguió – ¿Sabes? Yo te observé a lo largo de bastante tiempo, al comienzo plantaste un buen puñado de trigo, un buen trigo que afloró y te hizo feliz. Entonces vi como otros plantaban un puñado de zarzas en tu ánima y como tu ánima se cortaba interiormente con estas zarzas.
“” Asimismo vi como tu padre, el Samurai, lanzaba de su trigo en tu campo para hacerte feliz y como este prosperaba. Mas a la par vi otra cosa todavía más curiosa.
“” Cuando tu padre estaba cerca, lanzabas un puñado de trigo al lado del suyo, no obstante, cuando tu padre se distanciaba a sembrar su campo o bien a batallar sus batallas, tu lanzabas a ocultas pequeñas semillas de zarzas sobre tu ánima.
“” Era extraño ver como disimuladamente tropezabas a fin de que se cayesen “como por casualidad” ciertas semillas de podres zarzas al comienzo, y después en el momento en que te cortabas, lanzabas con saña otro puñado de semillas podres de zarza contra las zarzas, con lo que cada vez se hacían más fuertes en tu ánima.
“” Por último decidiste desamparar, lanzabas semillas de zarzas a puñados sobre tu ánima y te sumías en el dolor, la frustración y la autocompasión. Aun comenzabas a lanzar puñados de semillas podres de zarza a otros a fin de que asimismo padecieran.
Kan tenía la cabeza gacha, reconocía su fallo, al comienzo había sido como un desatiendo de sus obligaciones, el sembrar siempre y en toda circunstancia trigo de Samurai en su ánima, después le había tomado el gusto y tomando cada vez menos relevancia, había lanzado puñados y puñados de dolor, sufrimientos y temor en su ánima de una manera plenamente consciente.
Primero sin saberlo, después siendo consciente, había plantado las semillas de lo que ocasionaría el descalabro, el abandono, su muerte y un sufrimiento eterno.

Kan respiró profundo, era una de las pocas cosas que podía proseguir haciendo, no sabía si verdaderamente respiraba o bien si era solo un hábito adquirido, mas la verdad es que era relajante.
– Es cierto anciano – de esta forma lo hice – Tienes toda la razón, actué como un Imbécil y reconozco mi fallo.
El anciano frunció el ceño.
– ¿Reconoces tu fallo? ¿Qué fallo? – pregunto extrañado.
– Mi deber – explico – mi deber supremo como Samurai, era sembrar las semillas del trigo en mi ánima, si de esta forma lo hubiese hecho, jamás habría descuidado, y justamente todo lo opuesto, habría triunfado.
“” Ese fue mi fallo.
– Ese, mozuelo, es el fallo de todos y cada uno de los humanos vivos, el plantar en su ánima las semillas de las zarzas del sufrimiento.
– Explícamelo – afirmó sencillamente el exjoven samurai.

– Todos y cada uno de los humanos somos completamente dueños de una sola cosa, de decidir que sembramos en nuestra ánima. Solo de eso somos dueños.
– Y no obstante, asimismo otros pueden plantar cosas – contestó Kan
– Eso es cierto jovenzuelo. – rió el viejo acordándose de como exactamente el mismo había lanzado un puñado de zarzas en el ánima de un vivo – los Espectros del Temor y del Descalabro, lanzamos puñados enteros de Zarzas en las ánimas de los vivos. Asimismo las encarnaciones de nosotros, los llamados “Ogros” efectúan lo mismo, a través de sus palabras y sus ademanes, a través de su odio, de su ira y de su rechazo siembran pequeños puñados de podres semillas de zarza en los campos del resto hombres y mujeres.
“” No obstante – prosiguió – de verdad eso es intrascendente, los campos del ánima son enormes como has visto, y un solo puñadito no hace nada, ni tan siquiera diez o bien 100 pueden lograr nada… pues las zarzas nacen, medran, dañan, y mueren. Cuando una zarza ha producido daño, se muere de manera inmediata, igual que en el momento en que un trigo crecido genera una sensación de dicha, se muere de forma instantánea. A fin de que un campo esté bien proliferado, debe ser continua y a diario sembrado con aquello que cada hombre decide.
“” El mayor inconveniente de los hombres es que toda vez que una zarza le manca, entonces lanza con ira y odio otro puñado de semillas de zarza, sin saber que esas semillas abundarán en 100 zarzas que le van a hacer mucho más daño aún.
– Anciano – cortó curioso Kan – ¿La actitud adecuada sería lanzar un puñado de trigo toda vez que hemos sentido el dolor de una zarza?
– De esta forma es chaval, de esa forma el dolor plantado por otros sería pasajero y nuestra dicha iría en incremento.
Kan meditó la relevancia de estas palabras… ¡Si lo hubiese sabido en vida! Hubiese sido un hombre feliz!!!

 

– Asimismo muchos confían en la dicha que otros les siembran – y explicando el espectro agregó – hay hombres buenísimos en el planeta, pocos mas los hay, hombres y mujeres que se dedican a lanzar sus semillas de trigo en los campos del resto a fin de que estos sean felices.
“” Son singularmente sabios y se dedican a sembrar un sinnúmero de trigo en sus campos, mas siempre y en toda circunstancia guardan gran parte de su trigo y lo lanzan en los campos del resto, todavía cuando esas personas les estén lanzando zarzas. Por el hecho de que eso no les preocupa, saben que son dueños de su dicha y lo que lesarrojen el resto les resulta indiferentes. Si bien asimismo les hace enormemente felices cuando el resto les lanzan una parte de su trigo.
“” Los hombres que de esta forma actúan, pronto aprenden que cuando el campo entero está dedicado al cultivo del trigo, entonces es posible cosechar trigo, cosecharlo en un ciento por cada puñado sembrado, y guardan para si mismos solo parte de cada 100, lo bastante para poder continuar cultivando, y lanzan a los campos del resto la prácticamente totalidad de su cosecha de dicha solo para asistir a que el resto sean tan felices como .
“” Estos hombres son enseguida reconocidos como hombres absolutamente singulares y son llamados “Samurais”, amados y queridos por millares de personas.

Kan meditó a lo largo de unos instantes como reconocía la actuación de su padre en esa descripción, como le levantaba la ética con sus palabras, como plantaba una y otra vez el dorado trigo de la dicha en su ánima.

– Entonces existen muchos estúpidos – afirmó el anciano – que como siembran zarzas podres en sus ánimas.
“” Estos ilusos desean recoger trigo, es lo que más desean en la vida, ser felices y lograr el éxito. Y son tan sumamente idiotas que piensan que plantando preocupaciones, ira, odio, criticas, inseguridades, temor, pensando en que pueden fallar, en de qué manera o bien por qué razón van a poder fallar o bien van a poder ocurrirles desgracias… son tan sumamente imbéciles que piensan que sembrando esas podres semillas de zarzas… van a poder recoger trigo alguna vez.
“” El inconveniente está en que la zarza medra veloz y de forma fácil, el trigo hay que cuidarlo y cultivarlo delicadamente. Conque puesto que algo deben plantar, siembran lo que están seguros de que medrará de manera fácil, su descalabro y sufrimiento… y en casos extremos la enfermedad más horrible acompañada de dolor y una muerte miserable.
“” Tal vez el inconveniente es que absolutamente nadie les ha dicho que si prosiguen sembrando zarzas, terminarán por matarse de sufrimiento.

Kan reconoció que el viejo tenía toda la razón.

– Otros, asimismo imbéciles – siguió el anciano saco de huesos – plantan en sus tierras un puñado del dorado trigo de la dicha… y otro de podres zarzas del sufrimiento y de la muerte.
“” Estos imbéciles lo hacen por puro temor, desean la dicha y el éxito, con lo que algunas veces son felices y hacen lo que deben hacer, mas sus temores a que esta no se cumpla, el temor a que su cosecha no de nada, les hacen arrepentirse de sus actos, desamparar o bien charlar y meditar mal, de forma negativa, de lo que hacen, frenando su éxito y ocasionando su descalabro y su sufrimiento.
“” Naturalmente los que hacen esto, entonces siempre y en todo momento acostumbran a tender a inculpar a otros de su descalabro.

 

– Solo quienes son suficientemente inteligentes – Esta vez fue Kan quien prosiguió – y plantan siempre y en todo momento el dorado trigo en su ánima con perseverancia, siembran amor, bondad, esplendidez, esperanza, Fe, entendimiento, dicha… solo son los que llegan a ser verdaderamente felices y alcanzan el éxito total.
“” Solo los que son tan Valientes para hacer lo que no hace la mayor parte, son felices. Esto les resulta bastante difícil de hacer puesto que se temen que sean los Imbéciles los que están en razón, perdón, la mayor parte que planta sufrimiento en su ánima cuando desean de verdad dicha… cuando están equivocados. ¡Mas que bastante difícil resulta para una persona el hacer lo que debe hacer! ¡Qué bastante difícil resulta el plantar solo trigo! Es tan sumamente bastante difícil que solo hay que meter la mano en un bolsillo en lugar de en otro, es tan sumamente bastante difícil que solo hay que atajar de raíz todos y cada uno de los pensamientos negativos o bien de odio, miedo o bien ira y cortarlos en exactamente el mismo instante en que brotan para sustituirlos por un puñado más de pensamientos y sentimientos de amor, bondad y esplendidez que nos conduzcan al éxito y la dicha que queremos.
– De esta manera es chico – comprobó el espectro de piel y huesos – realmente si los vivos supiesen esto, los Espectros del Temor y del Descalabro nos quedaríamos sin trabajo, los Ogros desaparecerían puesto que no son más que hombres sumamente desangrados por sus zarzas, las que mismos plantaron como pensamientos de falta de confianza, ira y odio contra otros. Si los humanos vivos supiese esto y lo aplicaran en sus vidas suprimiendo todos y cada uno de los pensamientos negativos de sus psiques, dejando fallecer a las zarzas, arrancándolas de raíz y substituyéndolas por semillas del dorado trigo del amor, la esperanza y la esplendidez… entonces serían felices.
“” Y asimismo, pues no existiríamos.

Kan meditó a lo largo de un buen tiempo estas palabras ¡De qué manera habría deseado estar vivo para poder contarlo a los 4 vientos!
– ¿No posiblemente algún humano aprenda esto por si mismo y se lo comunique a el resto? – Preguntó Kan
– No – afirmó el anciano – absolutamente nadie que no se muera puede acceder a esta dimensión y aprender esto que te estoy enseñando. Ciertos lo prosiguen por instinto, mas no pueden explicarlo con palabras a el resto.
“” Inclusive muchos lo han descubierto durante la humanidad, grandes sabios que lo han proclamado a los 4 vientos. Mas al faltarles la precisión de de qué forma explicarlo, no han conseguido todo cuanto deseaban.
“” Solo uno que estuviera fallecido y renaciese, tendría el poder de comunicar con total claridad esto que te he enseñado. ¿Y puede existir alguien con la capacidad de renacer de la propia muerte?

Kan no tenía la contestación a esta pregunta, mas si tenía otra pregunta.
– ¿Alguna vez alguien ha renacido? – tras dudar un instante aclaro – No es eso lo que me importa, lo que deseo saber es si alguna vez ha existido un periodo en el que las personas prosiguieran estos consejos, plantasen solo trigo, dicha, en sus ánimas y fuesen todos verdaderamente felices.
El viejo espectro de huesos dudo un rato ya antes de responder.
– No es bueno que un Espectro piense en esas cosas, mas sí, de verdad ha existido ese periodo que me preguntas. En verdad han sido múltiples los periodos. Se han sucedido una y otra vez como ciclos de una rueda, ha pasado… y a lo largo de miles y miles de años, no obstante muchos lo consideran solo leyendas debido a que sienten pura envidia. Como entenderás uno que está sufriendo en las zarzas que exactamente el mismo ha plantado no desea reconocer que si hubiese plantado trigo, sería feliz. Y si no desea reconocer eso, mucho menos deseará reconocer que muchos otros fueron felices.
“” No obstante si han existido muchas eras en las que la humanidad ha sido completamente feliz, eras que están prácticamente en el olvido… y otras que van a venir. En verdad, pronostico que no está lejísimos una era semejante.

Kan se sentó a pensar sobre lo que había escuchado, era algo sumamente esencial, el propio destino, la dicha, el sentido de la propia vida se reflejaba en lo que había aprendido. Prácticamente agradeció el haber fallecido para poder oír lo aprendido. ¡Si sóloestubiera Vivo para poder aplicarlo! ¡Sembraría siempre y en toda circunstancia dorado trigo en su ánima! ¡Solo pensaría en Dicha, Amor y Bondad! Y comunicaría lo aprendido a millones de personas para propagar la nueva era de dicha.

 

– Tu campo – afirmó el saco de huesos – debes sembrarlo – agregó tendiéndole un repulsivo cesto lleno de zarzas.
– ¿Por qué razón me das ese cesto? – Pregunto Kan
– Por el hecho de que eres un Espectro del Temor y el Descalabro, un Espectro de lo que podías haber llegado ha ser… precisamente igual que . Y nuestro deber es sembrar y cultivar las zarzas para padecer a lo largo de toda la eternidad. – y haciendo una mueca de dolor agregó – esa es la triste realidad.
– Solo eres un espectro del temor y del descalabro que procura arrastarme cara el sufrimiento – afirmó Kan, a lo que el espectro sonrió y aseveró con la cabeza aseverando la cosa obvia.

Kan rechazó el cesto que le tendía. No cometería exactamente el mismo fallo un par de veces.
Frente a la estupefacción del espectro, el joven tomó un dorado cesto de trigo, el que parecía arder entre sus manos… no, eran sus manos las que ardían al contacto del cesto.
– Esa es una razón más por la que no tocamos el trigo jovenzuelo – afirmó el saco de huesos – somos propiedad de las zarzas, el trigo nos corroe como el ácido corroería nuestros cuerpos vivos. Si estuvieses vivo podrías, mas una vez ya fallecido… no hay ocasión.
– ¿Y que va ha pasarme? – Rió el joven de manera extraña vivaz – ¿Quizá voy a morirme?
Y riendo corrió cara su campo con ese enorme cesto de trigo que le corroía como fuego ácido su ser.
Y con grandes puñados extendió trigo y más trigo sobre su campo, sus manos le dolían y le quemaban mas proseguía sembrando y sembrando, todavía cuando no sintiese ninguna diferencia. 2 horas después, 2 horas de dolor en sus manos y una extraña dicha, terminó, miró su campo y esté proseguía erial.
Una sutil desesperación comenzó a surgir en su corazón, y al mirar vio como el anciano saco de huesos estaba lanzando un puñado de zarzas podridas.
Su primer reacción habría sido el lanzar otro puñado de zarzas contra el campo del anciano a fin de que padeciera su medicina… mas cambió de idea y tomando el cesto de trigo lanzó, no un puñado, sino más bien kilogramos y kilogramos de trigo en el campo del anciano, el que no sabía que hacer puesto que se había quedado paralizado.
Cuando terminó el cesto, tomó otro y también hizo lo mismo en su campo, plantando tanto trigo que al final el campo quedó lleno de una gran capa de trigo que quemaba a Kan al contacto con su piel.

El dolor era enorme… y al final, perdió el conocimiento, feliz de haber reparado su fallo… si bien ya fuera cuando era demasiado tarde.

Un Estrépito, similar a un poderoso Trueno, despertó violentamente al Joven Kan. La primera cosa que vieron sus ojos fue un techo formado por esqueletos danzando.
Sus ojos se amoldaron un tanto más y pudo distinguir una obscura bóveda con relieves tallados de esqueletos y calaveras. Estaba recostado sobre una suerte de altar, a su derecha una cara familiar le despertó una sonrisa. Era el viejo saco de huesos, solo que absolutamente vestido y un tanto más… vivo!
Kan se levantó de un salto, se miró de arriba abajo y sí! Una avalancha de Entusiasmo le invadió.
-¡¡¡¡Estoy Vivo!!!! – Chilló a los 4 vientos mientras que las lágrimas de la más absoluta dicha recorrían su cara. – Es todo tan precioso! El cielo del exterior, el aire, el dorado de mis manos, ese resecor de mi boca… ¡Aun este enorme cefalea!!! Pues estoy vivo!!!
– Eso si que son ganas de vivir – afirmó el viejo sonriendo – ¿Qué te ha alterado tanto?

Kan le miró atentamente y también impulsado por su instinto le dio un fuerte y largo abrazo al viejo a la par que le afirmaba “Me da la sensación de que vas a ser quien deberá explicármelo”

 

5 minutos después la extraña pareja estaba ubicada en el exterior del templo. El anciano le había contado que era un clérigo de la muerte, que esta mañana había visto llorando, agobiado, al joven Kan en el precipicio y miedoso de que hiciese alguna idiotez le había asestado una pedrada en la nuca con su onda. Desgraciadamente el tiro había sido demasiado acertado y prácticamente había matado al joven, cuando le tomó para llevarlo a su altar y también procurar sanarle, la sangre que afloraba de la cabeza del joven había manchado su mejor camisa.
Después las horas habían pasado y el anciano habría jurado que el joven estaba plenamente fallecido, no era capaz de localizar el pulso ni la respiración en su cuerpo, mas había sentido un enraizado y básico deseo de vivir que había eludido que su espíritu se hubiese separado completamente de su cuerpo. Conque se había limitado a aguardar a ver queera lo que ocurría.

– Y de este modo fue todo aproximadamente – terminó de explicar el viejo – Como ves soy un anciano dedicado a un culto ya prácticamente extinto, hace muchas décadas que soy el único adorador de mi culto.
– ¿En que consistía? – preguntó curioso Kan
– Era una veneración antinatural a la muerte y al sufrimiento. – explicó el anciano – varios seres desgraciados decidieron venerar al propio sufrimiento aguardando que eso les aportara alguna ventaja ególatra.
– ¿Y que lograron?
– Bueno, a parte de vivir en la más absoluta de las desgracias y los sufrimientos, lograron llegar a separar el espíritu, la esperanza, de nuestros cuerpos, de tal manera que llegamos a ser una suerte de podredumbre viva. – El viejo charlaba tal y como si todo aquello hubiera sido una insensatez sin ningún sentido – Siempre y en toda circunstancia enfermos, no terminamos de lograr el reposo de la muerte (puesto que eso hubiese sido un alivio) hasta el momento en que logramos separar nuestros espíritus de nuestros cuerpos para lograr que estos padecieran separadamente. – el viejo reflexionó un instante al ver que el joven no terminaba de comprender – vas a ver jovenzuelo, en el momento en que un hombre pasa su vida preocupándose, viendo todo lo negativo, padeciendo y también instando a el resto a que hagan lo mismo, a que se preocupen y padezcan, se transforma en un Ogro, una persona que siembra el descontento y la infelicidad en si mismo y en el resto, condenándose al descalabro, la enfermedad y la muerte.
“” Todos podemos ser Ogros, es una capacidad latente en todo humano. Todos podemos elegir entre la luz y la obscuridad, entre la dicha y el sufrimiento, el camino solo depende de nosotros.
“”De nuestras resoluciones y nuestras acciones. Si nos preocupamos, padecimos, dejamos que nuestros temores florezcan y los compartimos con el resto haciéndoles padecer, todavía cuando sea ingenuamente… entonces somos Ogros y todavía cuando afirmemos que somos positivos y que somos seres de la luz, estamos del lado de la Obscuridad…
“” No obstante, si jamás un pensamiento negativo brota de nuestra boca, si jamás desalentamos a absolutamente nadie, si siempre y en toda circunstancia somos positivos y vemos la semilla que está plantada en todos y cada desgracia, la que guarda una ocasión todavía mayor que la desgracia que vivimos… y si siempre y en toda circunstancia escogemos supervisar nuestros pensamientos a fin de que sean felices, positivos y productivos, entonces somos seres de la luz.
“” Muchos comienzan siendo seres de luz, mas se rinden a las circunstancias intrascendentes y se hacen seres de la obscuridad todavía sin saberlo, se anegan de inseguridad, temores, ira y odio. Dejan de meditar de forma positiva y pasan a tener temores, a amontonar rencor y reaccionar con ira y sufrimiento. Pretenden, sin saberlo, dar lástima a fin de que otros hagan las cosas por ellos o bien les den regalos, realmente lo que hacen es ocasionarse daño así mismos, a sus psiques y a sus cuerpos, y a el resto que padecen por verlos, metiéndose poco a poco más en el pozo de los sufrimientos, la enfermedad y la muerte, donde por último terminan siendo atrapados.
“”Todo por su voluntad propia y sus actos. Si bien naturalmente, jamás hallarás a un Ogro que lo reconozca, siempre y en toda circunstancia le vas a ver bajando el pozo a la par que exclama que es un ser positivo de la luz… todavía cuando lo cierto es que se hunde poco a poco más en las inseguridades, la duda, la ira, el odio y el sufrimiento. Lo que le termina aportando sufrimiento y descalabro.

Kan meditó a lo largo de unos instantes la gran sabiduría y verdad contenida en estas palabras, aun las repasó mentalmente para eludir tropezar en un futuro en exactamente la misma piedra.

– Puesto que bien amigo – siguió el viejo – varios Ogros nos reunimos y creamos este culto  a la muerte y al sufrimiento, nos reconocimos como verdaderos Ogros y comenzamos a infundir el sufrimiento en nosotros y en el resto de manera deliberada, pensando que eso nos daría la dicha. Estábamos equivocados puesto que si bien la ira y la venganza dan, en un comienzo, una enorme satisfacción, la del Orgullo que te sabe a ser superior, con el tiempo cada vez estábamos más hundidos, hasta el momento en que al final conseguimos que nuestras ánimas se transformaran en verdaderos Espectros del Temor y del Descalabro. A la par que nuestros cuerpos se transformaban en sacos de huesos, como de fallecidos que andaban con una falsa vida.

 

Kan se estremeció dadas estas palabras puesto que aquellos hombres habían sido todo lo opuesto al ideal de un Samurai.
– ¿Y por qué razón me salvaste? – preguntó ingenuamente Kan
– No pienses que fue por piedad – afirmó el anciano saco de huesos – mi pretensión era traerte a mi altar vivo, entonces vejarte por el acto que ibas a efectuar, hacerte padecer hasta lo inenarrable y después transformarte en mi practicante y acontencimientos puesto que ya estoy viejo y soy el último de los míos… – su voz silenció de forma súbita.
– ¿Y por qué razón no lo has hecho? – respondió el joven cauto – ¿Por qué razón en lugar de hacer eso, me has sacado del templo traído a este descampado y me abres tu corazón?
– Bueno… – afirmó el anciano – poco antes de que despertases sentí un cambio en mi interior, una dicha… un calor… que nunca había sentido desde mi niñez, … – vaciló el viejo – he alterado – afirmó por fin mirando francamente los ojos del joven – y creo que te lo debo a ti.
Kan asintió con la cabeza, recordaba de forma perfecta su experiencia, no sabía ni comprendíacomo había sido posible… o bien por qué razón, mas le desveló palabra por palabra su experiencia. Mientras que lo hacía hubo más de un instante en el que lloró, unas veces de dicha por estar vivo, otras de tristeza… no sabía por qué razón, mas algo dentro de él le afirmó que era por aquel último puñado de zarzas que había lanzado el anciano en su ánima. A sabiendas de que en el momento en que el sufrimiento pasase, lo haría por siempre, en lugar de resistirse o bien enojarse, dejó que las lágrimas cubriesen su cara y se sintió estupendamente renovado y feliz cuando acabó.

– Ahora entiendo – afirmó el anciano – hay una enorme sabiduría en lo que me terminas de contar, una Ley de Dicha y Éxito que siempre y en todo momento he intuido y se que todo aquel que verdaderamente la prosiga, sembrando a cada hora pensamientos de dicha y éxito en su psique, alcanzará todo aquello benevolente y bueno que desee, sin salvedades, en su totalidad.

– De esta forma es – confirmó Kan – El enorme inconveniente de la humanidad, del descalabro, del no lograr algo. Radica en la carencia de responsabilidad que prueban todas y cada una de las personas para con su ánima.
“” Deberían nutrir sus sentimientos con semillas positivas como Amor, bondad, esplendidez, seguridad y Fe.
“” De hacerlo de esta forma, sencillamente lograrían todo cuanto desearan.
“” En verdad, toda persona que actúa de esta forma, siempre y en toda circunstancia logra lo que quiere.

– En cambio – completó el anciano ceremoniosamente – la irresponsabilidad que prueban radica en nutrir los pensamientos negativos, en rendirse, en dejar que la falta de seguridad penetre en sus ánimas, en dejar que esa inseguridad fructere como temor, ira, odio y les produzca el mayor de los sufrimientos.
“” Sencillamente habría que solicitar a una persona normal que examinase sus sentimientos de una manera honesta y abierta ¿Qué hallarías en ellos? Probablemente una enorme exuberancia de sombras obscuras, la convivencia con un elevado número de temores frecuentes, una serie de iras reprimidas, reproches y sobre todo, faltas de Fe. Unas faltas, y unos sentimientos que le hacen sentir mal, sentirse impotente, fracasado, inseguro, con temor… que le ocasionan reacciones de enfado y también ira. Que le hacen Fallar, enfermarse y fallecer.
“”¿Alguna vez has visitado un centro méico joven Kan? – el joven negó con la cabeza – Yo lo he hecho muy frecuentemente, he hablado con sus miembros y siempre y en toda circunstancia he encontrado un vínculo común entre todos y cada uno de los enfermos. Preocupaciones, miedos, temores, odio y también ira.
“” En cambio las personas sanas siempre y en todo momento tienen una enorme Fe, una Fe increbrantable y apacible, pues saben que en su camino va a haber contrariedades, ciertas aun enormes, mas no pierden el sentido de la realidad y saben que el sufrimiento o bien la mala suerte jamás va a durar por siempre y que terminarán triunfando.
“” ¿Y sabes lo más curioso?

– Que siempre y en todo momento terminan triunfando – aseveró el joven con la cabeza al reconocer en estas últimas palabras la vida de su padre y la de los otros verdaderos Samurais.

 

– Anciano – afirmó Kan tras pensar unos instantes sobre lo hablado – Deseo darte las Gracias. Pues me has enseñado lo que es Verdaderamente el Camino del Samurai.
“” Yo, todavía con mi instrucción y el apoyo de mi padre el General de Generales, había descuidado este camino, por un instante, introduciéndome en el bosque del temor y la desesperación. No sé que es lo que he vivido, tampoco me importa, lo que me queda es lo esencial, este sentimiento de que sé que soy el único que domina mi vida.
“” Por esto deseo darte las Gracias, por el hecho de que me has devuelto la alegría de vivir, me has dado el medio de decidir mi destino, de saber supervisar mis emociones, mis sentimientos y poder lograr todo lo que deseo… sencillamente sembrando siempre y en toda circunstancia trigo de Dicha en mi ánima!

El anciano medito, merced a Kan había dejado de ser un Espectro del Temor y del Descalabro y era feliz, asimismo deseaba probarle su agradecimiento a Kan y decidió hacerlo desvelándole los secretos del trabajo, de las herramientas que emplean los propios Espectros para plantar el temor y la desgracia en las ánimas de los hombres, a fin de que el Joven Samurai pudiese usar ese secreto en su beneficio dándole la vuelta y aprendiendo a sembrar feliz trigo dorado en su ánima desde esta dimensión.
– Kan – pronunció ceremoniosamente – voy a desvelarte el mayor de los secretos, aquel que te dejará sembrar siempre y en toda circunstancia la dicha en tu ánima y no plantar nunca las horribles zarzas del sufrimiento que podrían capturarte igual que pueden capturar a cualquier persona. Es más, voy a enseñarte a poder suprimirlas absolutamente de tu ánima a fin de que puedas lograr la máxima dicha y cumplir el destino que mismo te marques.
El Joven Samurai sentía que este secreto sería el más esencial de su vida, con lo que presto atención en un grado sumo como jamás ya antes lo había hecho, procurando memorizar palabra a palabra lo que el anciano iba a decirle ahora.

– Amigo, eres dueño de tu destino, como soy dueño de tu destino y todas las personas son las únicas dueñas de tu destino.
“” Esa es la enorme verdad de la Libertad Suprema que todos tenemos, ciertos tienen temor de esta libertad por el hecho de que no entienden que este es su mayor poder, puesto que todo, todo lo que puedas querer tener o bien ser, lo vas a tener si lo haces una parte de ti y lo siembras en tu ánima como voy a explicarte ahora.
“” Lo primero, tienes que entender, que somos todo lo que decidimos ser. Este es un poder que todo el planeta emplea, por el hecho de que es la base misma del ánima y la naturaleza humana, es la base misma por la que estás constituido y si no lo estás usando, es por el hecho de que otros lo están usando por ti induciéndote a ser lo que desean. Tus personas próximas, los que te cruzas por la calle y los Ogros, sobre todo los Ogros y los Espectros, están aguardando a que dejes de usar este poder y les dejes usarlo a ellos, si lo haces, vas a estar condenándote, y lo vas a estar haciendo solo bajo tu responsabilidad, puesto que asimismo eres quien lo va a haber elegido, conque te invito a que comiences a usar este poder, tal como ahora te describiré, para comenzar a ser todo lo que quieres.
“” Lo segundo, es preciso que entiendas que tu ánima, tu psique y tu corazón son literalmente campos fértiles que marchan con aquellas semillas que les aportas. Si les aportas inseguridad, temor, ira o bien odio, va a ser eso lo que recojas al transformarte en una persona plenamente abominable, en un completo Ogro.
“” No obstante, si los abonas con Amor, Bondad, Esplendidez, Confianza, Seguridad, Fe, Esperanza y pensamientos siempre y en todo momento positivos, entonces siempre y en toda circunstancia vas a recoger éxito y riquezas.
“” De esta forma de fácil es la vida.
“” Veamos ahora como puedes emplear este poder, te sorprenderás de su simplicidad.
“” Cuando fracasas… ¿Qué has estado haciendo ya antes? Has estado teniendo sentimientos de inseguridad, sentimientos de temor que has alimentado. Te has planteado la posibilidad del descalabro, primero desde lejos con escepticismo, después has pensado que es una posibilidad, ahora lo has visto como algo probable y has acabado fracasando pues ya era una realidad. A lo largo de todo ese tiempo tus pensamientos no han sido “Estoy absolutamente seguro de que triunfaré, lo siento desde lo más profundo de mi ser. Estoy feliz por el hecho de que se que triunfaré, por el hecho de que tengo la total Fe que el éxito es mi destino, por el hecho de que de este modo lo siento, pues de esta forma es.”
“” En cambio has estado pensando “¿Y si descalabro? ¿Qué sucedería? No puedo fallar pues debo triunfar… ¡es preciso! Pues sino más bien habré fracasado, mas… ¿ si está fuera de mi control? ¿Y si ocurre? ¿Tal vez llegue a acontecer? Debo comenzar a planear una salida por si acaso ocurre…. ¡Debo hacerlo ahora pues probablemente suceda!” Y al final terminas fracasando, enfermo, tirado en el arrollo y fallecido.
“” No obstante, mismo te lo has ocasionado, por el hecho de que de igual forma que te condenas al descalabro, podrías “condenarte al éxito”
“” Esto es el mayor poder con el que has sido bendecido, lo tienes desde tu nacimiento, mas tal vez tengas temor de usarlo por si acaso fracasas – el anciano sonrió – de esta manera es, hasta acá nuestro temor nos va a frenar. Por el hecho de que si el hombre entendiera que este su máximo poder, es tan simple como es, entonces conseguiría toda la dicha y todo cuanto quiere… dejando a los Espectros del Temor y del Descalabro sin trabajo, con lo que al fin podrían ser liberados y descansarían en paz y dicha.
“” El secreto es este:
“” Lanza un puñado de pensamientos positivos en tu psique cada media hora.

 

Kan se quedo mirando fijamente al anciano, lo que afirmaba tenía un enorme sentido y elsamurai sabía que aquello era verdad, mas precisaba una explicación mayor.

– Kan, en el momento en que un hombre o bien una mujer quiere ser feliz, la primera cosa que debe hacer es meditar que es lo que quiere – insistió sobre ello – detallar precisamente que es lo que quiere. Debe hacerse con dibujos de ello, mirarlos cada poco, sentir que son suyos por derecho y que los conseguirá, tiene que imaginarse poseyéndolos… así sea objetos materiales, o bien dicha, amor… cualquier cosa que se desee!!!
“” Entonces tiene que inculcar esas imágenes en su psique, tiene que hacerlo con una total sensación de Fe, de Dicha, de Amor, Bondad y Esplendidez.
“” Es fundamental que Emocionalice esos sentimientos. Muy muy esencial.
“” En el momento en que una persona fracasa, es por el hecho de que ha pensado “Fracasaré” en muchas ocasiones, mas sobre todo, pues lo ha pensado uniéndolo a una sensación, a un sentimiento de temor, a una emoción negativa, lo que hace que ese pensamiento se siembre en su ánima como una zarza de sufrimiento que le va a hacer padecer y fallar.
“” De igual forma, en el momento en que una persona alcanza el éxito y la dicha, es por el hecho de que ha pensado cada media hora (como poco) “¡¡¡TRIUNFARÉ!!! ¡Voy a tener éxito! Lo voy a hacer por el hecho de que estoy destinado al éxito!” Este pensamiento, emocionalizado con una total Fe, Amor, Bondad y Esperanza, es lo que hace que se plante una semilla del dorado trigo de la dicha y el éxito. Con lo que recoge éxito y dicha.
“” El mayor inconveniente que tienen las personas es que ven efectuar una acción a otra y ven como esa persona alcanza el éxito a través de esa acción. Entonces efectúan esa acción y no lo logran, fracasan. Y lo hacen por el hecho de que no terminan de entender que la acción es intrascendente, lo esencial es que aquella primera persona, realizo esa acción con la total seguridad de que lograría el éxito…. al paso que la segunda lo hizo con temor en su corazón, con lo que descalabro.
“” Recuerdo – afirmó avergonzándose – que cuando era un Espectro acostumbraba a asistir a los locales donde los jóvenes se conocen, entonces procuraba a mi presa. Veía como mi presa observaba a un muchacho normal y corriente que se aproximaba a una chavala preciosa y le afirmaba “Eres bella, ¿deseas danzar con migo?” y triunfaba.
“” Mi pobre víctima no podía ver todo cuanto veía, no obstante veía un ánima segura, sembrada de trigo dorado que estaba segura de lograr el éxito. Y de ahí que triunfaba.
“” Después escuchaba como mi víctima se afirmaba que haría lo mismo para lograr a una chavala con la que danzar. Entonces sembraba un manojo de zarzas de temor que hacían que este comenzase a tremer, su inseguridad medraba y ni tan siquiera era capaz de acercarse a la joven, con lo que perdía todas y cada una de las ocasiones y fracasaba, otros pocos lo procuraban con timidez, no sabían que sus acciones eran inútiles al ir cargadas de temor y entonces fracasaban, con lo que su inseguridad medraba todavía pero, mismos lanzaban manojos de ira y odio a su ánima culpando a la chavala de orgullosa y pécora. Un tanto de trabajo más y ese chaval ya era un ogro a mi servicio.
“” De igual forma actuaba con los vendedores o bien los emprendedores, cuando estos deseaban hacer algo, primero les inculcaba temor, un temor que les impedía moverse, actuar, ponerse en acción… con lo que fracasaban irremisiblemente!!!
“” Otros, unos pocos, tomaban un manojo de trigo y lo lanzaban contra mis zarzas… con lo que estas morían y comenzaban su negocio de forma exitosa.
“” Mas todos y cada uno de los inicios son bastante difíciles, y aprovechaba cada complejidad para lanzar un puñado de zarzas a su ánima. Cada “No” de un usuario, lo acompañaba con una semilla de zarza, y siempre y en todo momento venían Ogros en mi ayuda, seres de Ira y Odio que descargaban su Ira, sus zarzas, contra mis víctimas, que por último se iban apagando hasta el momento en que se transformaban asimismo en unos Ogros.
“” Esto, lo hacía asimismo con los Samurais. ¡Ahh!!! Su pureza es como una tentación, su trigo es todavía enclenque y nuestras zarzas pueden florecer bien. Medita Kan, medita que es lo que hacías en las asambleas con tu padre.

– Yo… – vaciló el joven – bueno, escuchaba sus enseñanzas.
– Esas enseñanzas – afirmó el viejo – eran trigo que tu padre te lanzaba a tu ánima.
El chico asintió, y el anciano le invitó a proseguir hablando con un ademán de su mano.
– Después, cuando la enseñanza terminaba, me prometía ceremoniosamente que lo haría tal como mi padre me había dicho. Con un enorme sentimiento de Fe, Seguridad y Esperanza, me prometía a mi mismo que triunfaría, que trabajaría para ser el mejor.
– Esas promesas, amplificadas con los sentimientos de Fe, Seguridad y Esperanza, formaban tu mayor arma, tu mayor sabiduría, formaban los manojos de dorado trigo que lanzabas en tu ánima.
“” ¿Y verdad Kan que tras cada promesa te sentías feliz y alcanzabas los mayores éxitos? Todavía cuando fuesen poquito a poco.

– Es cierto, – reconoció el joven – entonces… ¿Es eso un manojo de trigo?
– De esta forma es – confirmo el anciano
– Entonces!!! – completó encantado Kan – Si repito ese género de promesas frecuentemente, si cada media hora repito unas palabras positivas cargadas de amor, unas simples oraciones cargadas de emoción y entusiasmo…
“” ¡¡¡ ENTONCES CONSEGUIRÉ TODO LO QUE QUIERA!!!
El chaval ya no podía estar sentado, se levantó pues su emoción ya era un entusiasmo tan fuerte que le chillaba que se pusiese en acción fuera como fuera.
– Entonces solo he de hacer eso cada media hora, solo he de repetirme cada media hora oraciones de estímulo, pronunciadas con emoción, con Fe, con Seguridad y voy a tener todo cuanto desee!!! – Kan estaba encantado por el descubrimiento ¡Era tan simple, lógico y real!

– De este modo es Kan, – confirmó el viejo – solo debes repetirte continuamente oraciones como “Lo Lograré!!!”, “Soy Entusiasmo!!!” “Soy Amor!!! Soy Bondad!!! Soy Esplendidez!!!”, “Me Siento Feliz!!! Me Siento Estupendo!!! Me Siento Encantado!!!” y vas a estar lanzando puñados de trigo en tu ánima que te van a dar todo cuanto quieras.
Kan estaba encantado, sabía que un Ogro rechazaría plenamente esta verdad, la caricaturizaría, mas ya sabía la verdad y la usaría para tener el ánima de Samurai que deseaba.

– Kan, haz una prueba – afirmó el anciano – repite mentalmente, con entusiasmo”Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!” y hazlo 5 veces.

Kan lo hizo así:
“Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!”

La oración creó un buen sentimiento en Kan, de manera consciente, Sonrió.

“Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!”

Esta vez sintió una mejora en su interior su cuerpo le solicitaba movimiento y de esta forma lo hizo. A la par que repetía: “Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!” Levantó los brazos en símbolo de victoria moviéndolos y mirando al cielo.

Una enorme dicha corría por Kan, anegó su corazón de amor, de Fe, creyó completamente en la oración y proclamó a los 4 vientos: “Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!”

Pensó en su padre, en su madre, en todos aquellos a los que amaba para fortalecer su sentimiento de amor y repitió en voz alta a la par que daba un salto: “Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! Me SIENTO ESTUPENDAMENTE!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!”

– Sí!!! – Declaró enormemente feliz y encantado – ¡¡Es Verdad!!! “Me Siento Sano!!! Me Siento Feliz!!! Me SIENTO ESTUPENDAMENTE!!! ¡¡¡¡¡ ME SIENTO ENTUSIASMADO!!!”

Kan prácticamente no podía sentarse, su psique hervía agitadamente, había comprendido que con solo reiterar este pequeño ritual cada media hora, aquellos sentimientos formarían una parte de su ser y le darían la Fama, el éxito y todo cuanto pudiese querer. Asimismo requería perseverancia, mas el premio lo merecía ¿Cuál era el premio? ¡Todo cuanto deseara en la vida!

– Recuerda joven Kan, – terminó el clérigo – que tienes que acompañar a este ritual las imágenes de todo aquello bueno que desees, que debes eliminar la ira, el temor y el sufrimiento de tu ánima. Sencillamente cuando aparezcan, deja que se mueran, si debes plañir, llora para sacarlo de ti. Mas bajo ninguna circunstancia pronuncies nunca una palabra pesarosa, no fortalezcas un solo sentimiento de temor o bien de infelicidad, puesto que te quedarías atrapado entre las zarzas. Si bien estés atrapado en ellas, anega tu ánima de sentimientos de Amor, Amistad, Bondad, Esplendidez.
“” Piensa bien siempre y en todo momento del resto, todavía cuando todo parezca apuntar a lo opuesto, piensa siempre y en todo momento en lo bueno… y acertarás. Mantén esta filosofía en tu vida y vas a ver como toda esa dicha que vas plantando semilla a semilla, va a dar unos frutos fantásticos y también increíbles que te darán mayor dicha y éxito del que nunca puedas haber imaginado hasta el momento.

Kan, exultante, prometió hacerlo siempre y en todo momento de esta manera, prometió proseguir adelante, olvidar las palabras de los Ogros, en verdad no los escucharía jamás más, y si los escuchaba alguna vez, sembraría enseguida un buen puñado de Esperanza, Fe, Amor y Bondad allá donde había caído la amargura para ser el dueño de su destino, de su ánima y de su dicha.

Kan sabía que merced a este secreto que el día de hoy había aprendido, llegaría a ser el más grande de los Samurais. Una total Fe anegó su corazón sobre este hecho. Y juró sobre lo más sagrado, que desde ese instante, solo cultivaría el dorado trigo de la dicha en su ánima.

 

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