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Libro “EL MANUAL SAMURAI” : LA ENTRENADORA

#TatianaOrellana

Samurai-1

Fuente: Maestro Fenix

El viento soplaba fuerte y frío, creando pequeños remolinos de hojas a la par que erizaba la piel del joven chico extendiendo el fragancia de su esmero muscular al tensar el gran arco.
El cielo gris tampoco asistía mucho ¿Por qué razón no podían separarse esas nubes del cielo? Con tan poca luz prácticamente no podía ver a su blanco. En su entender habían elegido muy mal donde situar la pista de prácticas, ese cerro era alarmante y daba la sensación de que el viento agradaba de burlarse del practicante de Samurai. Además de esto estaba persuadido de que la diana estaba torcida. ¿De qué manera pretendían que aprendiera de esta forma? ¡No era posible atinar en ese blanco!
La flecha zumbó de manera veloz por entre los árboles, preciosa como un águila atravesó el cielo para… fallar por prácticamente una braza entera!
-Ahhh! – Rugió de saña Khan – ¡En estas condiciones no hay quien acierte! ¡Es imposible!
La hermosa Adiestradora miró sonriente al chico, sus negros pelos estaban recogidos en una preciosa tira dorada al tiempo que unos extensos ropajes parecían danzar frente a la sigilosa música que el travieso viento tocaba contra sus exuberantes líneas femeninas.
– ¿De veras piensas que es imposible Khan? – y antes que el practicante pudiese contestar, agregó – ¿Por qué razón lo crees de esta manera?
– Isis, es obvio, creo – respondió feliz de poder ser útil al indicar todos y cada uno de los defectos de la pista de adiestramiento, y poder asistir de esta manera a solventarlos y facilitar el entrenamiento de todos y cada uno de los Samurais que fuesen detrás de él – Quien edificó esto no se percató de que este cerro no es exactamente el mejor sitio para una pista de adiestramiento de arqueros. Acá el viento es irregular y antojadizo, te distrae de tu objetivo. Además de esto hay poca luz, con lo que el blanco se ve mal. ¿Y a quién se le ocurrió poner la diana entre los árboles? El movimiento de las ramas distrae mucho. Creo que si alguien los podase, sería todo considerablemente más fácil. ¡Ah! – Agregó – y la diana no está recta totalmente, sino está un tanto torcida a la derecha, eso hace que una flecha que le diera pudiese fallar el blanco. Si alguien lo corrigiese, entonces sí podría dar en la diana. ¡Si no es imposible! ¿A quién se le ocurrió poner esta pista acá? Indudablemente no sabía mucho de arquería.
Isis rió dulcemente, su risa era como una preciosa armonía al ritmo de la que bailaba su precioso cuerpo. Khan habría jurado ver bailar el espíritu de la hermosa Samurai bajo los extensos pliegues de su blanco quimono.
– ¿De veras piensas que quien puso esto acá no sabía nada de Arquería? – preguntó prácticamente para si misma – Puesto que quizá tengas algo de razón, mas indudablemente sabía mucho del corazón humano. – Y a continuación quitó el enorme arco de las manos del sorprendido joven y tomando una de las flechas clavadas en el suelo delante de él, la tensó y apuntó con una velocidad y habilidad sin parangón.
La mujer solo apuntó un instante, mas Khan nunca olvidaría la expresión de esos ojos, en general vivos, seductores, y prácticamente traviesos, ahora estaban pasmantes, parecían absorber la esencia de todo cuanto les rodeaba… a la par que se centraban en un solo y único punto.
Todo tardó menos de lo que Khan podría tardar en tomar aire, y entonces la flecha ya estaba ahí, perfecta, precisa, en el justo centro de su diana, como si siempre y en todo momento hubiese pertenecido a ese sitio.
– ¿Te das cuenta ahora Khan? – Afirmó la Adiestradora – Los fallos exteriores no importan, las circunstancias son intrascendentes, solo lo que hay en interior importa.

 

 


Khan se quedó fascinado con, literalmente, la boca abierta, nunca habría aguardado ver tal Habilidad ni una Sabiduría semejante en una mujer tan joven y preciosa.
– ¿Qué deseas decir? – balbució por último.
– Puesto que sencillamente todas y cada una esas cosas que me has dicho no importan. – afirmó sonriendo con amor.
– ¿De qué manera que no importan? – se sublevó desde lo más hondo Khan – ¿Qué es eso de que no importan? ¡Todo cuanto he dicho son inconvenientes gravísimos y reales que existen! ¿Quizás no sabes mirar a tu alrededor y verlos? – ponunció insultado.
– ¡Claro que los veo! – Respondió la Profesora en Arquería entretenida – ¡ Esos y más! – frente a la extrañada mirada del joven, siguió – Tú no me has citado que las flechas están mal equilibradas, ni que el arco es demasiado duro puesto que es ya viejo y está gastado. Tampoco has visto que el blanco está más abajo que , lo que siempre y en toda circunstancia es incómodo, ni que las hojas que revolotean con el viento pasan a menudo por delante de nosotros y la diana entorpeciendo la visión… ni varias cosas más que nos hacen, ¿De qué forma era?- y tras fingir ponerse seria para rememorar con precisión, agregó – Que hacen “imposible” dar en el Blanco.
Khan miraba fijamente la data, a la perfección clavada en su diana, debatiéndose interiormente entre su joven orgullo masculino herido, y su admiración y también increíbles ansias de aprender. Por último sus ansias de mejora pudieron sobre el rencor y lleno de una total admiración y afecto, admitió la lección de humildad y se preparó para aprender lo realmente esencial de la experiencia.
– ¿Me dices que conoces todos y cada uno de los fallos? – preguntó con sencillez.
La Preciosa Mujer, viendo la total sinceridad en los ojos del joven, respondió en exactamente el mismo tono franco que .
– Todos… o bien prácticamente todos – sonrió – si bien siempre y en toda circunstancia existe algún practicante que me apunta uno nuevo – su risa era como el dulce cantar de un ruiseñor – no sé de qué forma son capaces de Dispersarse tanto ¡De Aguardar tanto!
– ¿De Aguardar? ¿De Dispersarse? ¿Qué es lo que significa todo eso? – preguntó intrigado.
– Está todo relacionado. – explicó – cuando la gente Espera que las cosas sean de cierta manera, y no lo son, Desperdigada su Concentración y sus Energías en centrar inutilmente sus pensamientos en todos y cada uno de los fallos que no le agradan, y el desagrado que le crean, esa Dispersión de sus recursos internos, les hace fallar.
Khan tragó saliva, todavía no lo comprendía completamente, mas aquello había tocado una fibra blanda en lo más íntimo de su ser, algo que nunca absolutamente nadie había conocido menos exactamente el mismo en lo más reservado de sus no pronunciados pensamientos. El joven se preguntó si aquella mujer le podría leer la psique, o bien cuando menos su ánima.
– No comprendo bien lo que me afirmas – farfulló por último Khan – ¿Qué es lo que desea decir “Aguardar”?
La mujer vaciló unos instantes ya antes de responder ¿De qué manera podría explicarlo a fin de que lo comprendiera lo mejor posible? Lo que le explicaba llegaba justo hasta el fondo de las más esenciales hebras de la naturaleza humana ¿De qué manera poder llegar hasta ahí sin chocar con los muros de los prejuicios y orgullos que indudablemente habitaban en el joven igual que habitan en todos y cada humano que respira y pasea?
– ¿Quién decide si una persona Triunfa o bien no? – Preguntó por último la Adiestradora dando un Sabio rodeo para poder traer la más intensa luz de la entendimiento en la psique y el corazón del joven.
Khan vaciló a lo largo de unos instantes, su psique le afirmaba múltiples cosas contradictorias, mas su naturaleza era de Samurai, con lo que silenció sus pensamientos y se centró completamente en percibir a su corazón.
– Ella – afirmó al final – Solo una persona decide si triunfa o bien no ¿De qué manera podría ser de otra manera?
Iris Aplaudió Literalmente la Sabiduría y el Acierto del joven, pocos eran tan sabios y también inteligentes para dar una contestación tan precisa y auténtica!
– De esta forma es! – Afirmó tan contenta que le espetó un beso de recompensa en la mejilla del joven y, posando su brazo tal y como si fuera un camarada de batalla, agregó – Eres muy inteligente y también intuitivo Khan, puesto que has sabido ver y admitir la mayor de las verdades de esta vida, que solo uno mismo decide si triunfa o bien no.
La mujer hizo un silencio y después prosiguió.

 

 


– Hagamos un juego, mi joven amigo, vamos a hablar veloz, te hago una pregunta y me respondes veloz ¿Conforme?
– Conforme! – Respondió el joven.
– ¿Quién decide si una persona triunfa o no?
– Ella – Respondió Khan con una sonrisa de triunfo.
– ¿Quién decide si triunfo o no?
– Tú misma – Respondió Khan orgulloso de sus buenas contestaciones.
– ¿Quién decide si triunfas o no?
– Yo – respondió, aunque, a ser sincero, le tembló un tanto la voz. No es que dudara de la contestación, Khan Sabía que esa era la contestación conveniente y genuina, lo que pasaba es que realmente le daba un tanto de miedo la relevancia que tal significado acarreaba sobre su vida.
– ¿Quién decide pues si triunfas y das en la diana o no?
– Yo – Respondió el Joven Samurai propagando cada una de las palabras, sabía que afirmaba lo conveniente, pero no podía evitar sentirse tal como si hubiera caido en una trampa.
La mujer sabía sensiblemente más sobre el corazón humano de lo que nadie habría considerado “cómodo” estando en su presencia, así que el practicante no pudo evitar temblar cuando Isis sencillamente le espetó.
– ¿No te sientes ya como si hubieras caido en una trampa? – Preguntó sonriente.
– Ciertamente si – respondió balbuceando .
– Esta, mi joven amigo, es la Trampa de la Vida.
Khan encontró ahora algo más poderoso en su interior que esa sensación que parecía fascinarle y revolverle el estómago al tiempo, y fue la fuerte Necesidad de Aprendizaje que siempre y en toda circunstancia y en toda circunstancia le dominaba.
– La Trampa de la Vida – repitió – Increíble… ¿Qué quieres decir exactamente con eso?
– Es más simple de lo que asemeja – explicó – de pequeños se nos explica que la vida es dura, y es cierto ¡No sabes cuánto lo es! – explicó seria y feliz al mismo tiempo – La vida es enormemente Dura puesto que nos ha dado a todos de nosotros la mayor de las cargas, la carga de la Responsabilidad de Nuestras Propias Vidas.
– Honor – murmuró el joven identificado con el sentimiento.
– Puede ser – aseveró – y si no es eso, sí algo muy semejante y quizás hasta más poderoso – el joven escuchaba impresionado – Cuando a la gente le aseveran que la vida es dura, se echan a temblar y a pensar que las mayores desgracias se abatirán sobre ellos – su hermosa cara tenía una singular sonrisa – no se percatan de que la dureza de la vida es algo aún mayor que todo eso, es la Responsabilidad. El Saber Dentro de Nosotros, que en Realidad, y tras separar todas las telarañas de excusas que deseemos poner para no poder ver lo que es cierto, solo hay una verdad, y es que Cada Persona, es la única que decide si Triunfa… o no.
Khan estaba entendiendo más de lo que quizás desearía, con lo que cerró los ojos para poder admitir mejor la enorme carga del Honor sobre sus Hombros y preguntó.

 

 

 

– ¿Deseas decir que la vida es cuestión de Resolución y Responsabilidad?
– De este modo es, mi pequeño amigo. Fíjate en el Tamaño de esta verdad y entenderás por qué razón, en su inmensidad, todavía las más grandes etnias solo pudieron admitir y entender pequeñas unas partes de su totalidad. Tal vez pueda parecer que esas pequeñas partes se contrarían, mas igual que una Pata de un Elefante es una parte, del mismo modo que lo es su Trompa o bien su cola, todas y cada una son una parte de la figura total, y no podemos juzgar la Gran Verdad solo por una de las partes, solo por la Totalidad de exactamente la misma.
– Dime, ya antes me respondiste bien y me afirmaste que Solo Tú Decides si Triunfas… o bien no. – Afirmó remarcando los hechos – Así, solo decides si acertarás en la diana… o bien no. O bien si amas… o bien no. O bien si ganas dinero… o bien no. Cualquier cosa

! Mas no nos distraigamos de lo que nos resulta de interés, la cuestión es que el único decide si acertarás o bien no en la diana ¿Quién es?
– Yo – respondió Khan.
– De esta manera es. – y agregó – así, puesto que solo decides si aciertas o bien no aciertas en la diana, eso desea decir que ¡Las Circustancias son Intrascendentes! ¿Te das cuenta de eso?
Khan vaciló ya antes de responder.
– Si eso que me afirmas es cierto… – al ver la mueca de la mujer, el joven decidió corregir sus palabras, puesto que si bien le hubiese sido más simple decirlo con el “Sí”, debía admitir con Honor la Verdad – puesto que lo que me explicas Es cierto, entonces acertaste en la diana pues decidiste hacerlo de este modo ¿Verdad?
– De esta manera es – Respondió
– Mas eso asimismo desea decir que Fracasé, no le di a la diana, pues de esta manera lo decidí – afirmó torciendo la cara en una mueca de desazón.
– De este modo es – confirmó la muchacha – Mas… ¿Por qué razón lo hiciste?
Khan no lo sabía, no vacilaba que había fracasado pues de este modo lo había decidido, es cierto que con su ser deseaba echarle la culpa a otra cosa, mas sobre todo era un Samuraide Honor, y eso deseaba decir que Reconocía sus fallos. Con lo que procuró descubrir por qué razón.

 

 

 


– Te asistiré – afirmó la joven – El Inconveniente no está en tus pensamientos conscientes, si no en esa una parte de tu psique que trabaja sin que seas siendo consciente de que lo hace, como cuando respirar, haces que tu corazón lata, o bien mueves una mano velozmente por reflejo. – Hizo una pausa a fin de que el practicante comprendiera sobre qué hablaba y siguió – La cuestión es que tienes una constumbre que todos tenemos, y es la de hacer Juicios y Prejuicios. Los Prejuicios son opiones sobre lo que habrían de ser las cosas ya antes de tener datos suficientes para tomar una opinión bien fundamentada.
“” Puesto que bien, cuando entraste en la zona de prácticas, te habías creado en tu psique una idea de como sería todo. Tú “Aguardabas” que todo fuera de cierta forma… mas resultó que las cosas no eran tal como aguardabas.
“” Conque a continuación te pusiste a identificar como “malo” todo cuanto no coincidía con tu opinión de de qué manera habrían de ser las cosas y lo señalabas mentalmente como un “fallo” que habría de ser corregido ¿Por qué razón? Simplemente por el hecho de que deseabas que las cosas fuesen como te las imaginabas, como Aguardabas que fuesen.
“” Conque ese Descontento que tenías en ti identificó un montón de fallos y emitió un Juicio, un Juicio que tal vez no fuiste siendo consciente de ello más que con un simple sentimiento interno, un pensamiento tan veloz que no puedes identificar con palabras, sino más bien con un movimiento veloz de la psique, una sensación de desazón, quizá como un malestar oculto en un músculo, fuera como fuera, ese Juicio era “Esta Arquería está mal, absolutamente nadie puede aprender acá”
“” Tú, al “Aguardar” que las cosas fuesen de una forma, y al ver que eran de otra, NEGARTE A ACEPTAR de qué forma son realmente, provocó ese Juicio en tu Interior. Y ese Juicio creó una DECISIÓN interna, la Resolución de Fallar, de Errar el Tiro, para Probarte interiormente que tu Juicio era el adecuado, autoanfianzarte en tu interior así y tal vez hasta llamar la atención sobre el resto a fin de que corrigieran todos y cada uno de los fallos.
“” ¿Te das cuenta ahora de que todo sucedió en tu interior tal como te digo?
Khan Asintió abochornado.

 

 

 

 

– Mas despreocúpate mi amigo, esto ocurre dentro de todas y cada una de las personas y por norma general este proceso es el autor de todos y cada uno de los descalabros, sencillamente la persona se persuade de que las situaciones que le rodean solo le pueden conducir al descalabro, y entonces interiormente Decide que va ha Fallar. Después, hace insconcientemente todo cuanto está en su mano para hacerse fallar a si misma, puesto que – sonrió – precisa saber que llevaba razón.
– En determinada ocasión – comentó el joven con timidez – escuché a 2 Maestros Samuraishablando de términos similares… y lo llamaron ¿De qué manera era? ¡Ah, sí! ¡ENTUSIASMO!
– ¡Preciso! – Exclamó complacida la preciosa Adiestradora – El Entusiasmo no es otra cosa que de qué manera te charlas a ti, el de qué forma te relacionas contigo en tu interior, el de qué manera marchan tus pensamientos para formar las Resoluciones Oportunas.
“” Los que se charlan mal a si mismos, señalando los “fallos” y los “fallos”, indudablemente lo que hacen es convenciéndose a si mismos de que deben Fallar, y entonces se hacen Fallar.
“” Se Frenan a si mismos con sus Palabras al ocasionarse Resoluciones Negativas para simismos.

– Mas – agregó el chico todavía a peligro de ser improcedente – mas esos fallos verdaderamente existían. ¿Quizá si los dejo de ver no voy a estar errando en mi consideración? ¿No voy a estar faltando a la realidad?
Las carcajadas de la mujer nunca podían haber sido mayores.
– Esa es la disculpa más vieja de los Ogros mi joven amigo – al verlo insultado agregó – excusa, no deseaba ofenderte, indudablemente tienes talento de Samurai, mas alguien anteriormente te metió esa idea, digna de un Ogro, en tu bella cabeza. En seguida entenderás lo que deseo decirte.
“” Imagínate que estás en un camino en la mitad del bosque, llamemos a ese camino “Vida”, es a la noche, está obscuro y imaginémonos que enciendes una candela entre tus manos. ¿Qué va a ocurrir?
– Que se va a crear una luz, y voy a poder ver mejor – respondió el joven.

 

 

 


– ¿Seguro? – sonrió la Adiestradora – ¿Solo producirás una luz?
– Yo creo que sí- afirmó el joven.
– Conforme puesto que, ahora estás ESPERANDO, con lo que acompáñame – Y de forma rápida le condujo hasta el almacen de los arcos, una pequeña caseta de madera bien cuidada, una vez dentro cerró todas y cada una de las ventanas con sus postigos y atrancó la puerta creando una obscuridad prácticamente absoluta. – Ahora Khan, enciende esta candela.
El chaval de esta manera lo hizo, si bien no fue simple en la obscuridad. Cuando pudo encenderla, entendió lo que la mujer había querido expresarle.
– Ahora lo veo – afirmó por fin – la candela produce luz, mas al producir esa luz, asimismo estoy ocasionando sombras.
– La vida es “dura” – sonrió – con cada candela no solo creamos una luz, sino asimismo producimos sombras, eso es de esta forma por definición, es la pura y dura realidad.
“” Ahora imagínate que estás en tu camino de la “vida” y que decides encender esta candela. Bien, ahora tienes una luz que te puede alumbrar el camino. Si empleas esa luz, vas a poder llegar al final de tu camino de forma exitosa.
“” Mas… qué sucedería si te fijases en las Sombras ¿Qué verías?
– Supongo que Obscuridad – afirmó el joven
– De esta forma es, y ¿Qué sucede si cuando estás caminando vas mirando la obscuridad?
– Puesto que que voy a ver Sombras y Obscuridad… o sea, que no voy a ver… y si no veo.. – pensó indeciso – ¿Voy a tropezar y voy a caer?
– De esta forma es: Si te fijas en las Sombras de la candela, Fracasarás.
Khan estuvo en silencio a lo largo de más de diez minutos dejando que tal enseñanza penetrara hasta en lo más profundo de su psique.
-Así – afirmó por fin – Para triunfar he de ignorar las sombras, y fijarme en la Luz, y emplear la luz que tengo para lograr el Éxito en mi vida. ¿Verdad?
– De esta forma es – afirmó orgullosa la Profesora de su aventajado Acólito – De este modo es mi Samurai. UnSamurai se fija en la Luz, al tiempo que los Ogros, se centran en las sombras. De ahí que mientras que los Samurais alcanzan el Éxito y consiguen todo cuanto desean en la vida… los Ogros se dan con las espinillas contra las duras rocas y se comen el barro mezclado con la furia y la saña de su descalabro.

 

 

El joven meditó a lo largo de bastante tiempo sobre estas palabras.
– Mas los Ogros son gente mala ¿Verdad? – afirmó al final Khan
– Bueno, en ocasiones si, mas muchas veces solo son personas que precisan ayuda mas tienen demasiado orgullo para admitirla. Conque optan por actuar indebidamente y fallar, para entonces herir a el resto y a si mismos con el resultado de su descalabro.
– Mas sé de personas que han fracasado en sus vidas y que no son malas personas, sino más bien buenos. ¿Son estos Ogros?
– No hijo mio – afirmó Isis maternal – son solo personas Irresponsables que no han tomado la Resolución de supervisar sus vidas.
“” Mas esa asimismo es una resolución, la resolución de que otros controlen tu vida, y eso es una cosa que acostumbra a conducir al descalabro, puesto que ¿A dónde puede conducir la irresponsabilidad?
“” El éxito no llega por casualidad, hay que Decidir alcanzarlo y aplicar esa resolución con nuestro trabajo para triunfar.

Khan estaba deseoso por saber más sobre este tema, puesto que sentía que era una revelación suprema para él, sus intereses y su vida. Mas la información y la revelación estaba siendo tan enorme, que decidió guardar silencio a lo largo de prácticamente cuarenta minutos para dejar que sus hombros se adaptaran a la nueva carga que portaban, una que siembre habían llevado mas que solo ahora reconocían como suya.
Isis era Paciente, aparte de Bella, y mientras que el joven admitía el control de su vida, decidió gozar del instante y fue feliz sencillamente mirando como se ponía el Solsitiendo la suave textura de la fresca yerba bajo su piel.

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