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Libro “EL MANUAL SAMURAI” : LA INCREÍBLE TECNICA DEL SAMURAI

#TatianaOrellana

Samurai-1

Fuente: Maestro Fenix

Había pasado una semana desde el instante en que padre y también hijo se abrazasen para sellar el paso inicial en la madurez Samurai de Kan. La puesta en marcha de la creación de su guarda personal de 7 Samurais.

Estos 7 días Kan se había pasado preguntando a sus amigos si deseaban transformarse en Samurais, mas solo uno, su más íntimo amigo Goku se había unido a él.

El pesar de Kan era profundo, sabía que no había solamente fantástico en este planeta que ser un Samurai, la deliciosa habilidad, la pureza de espíritu y el desahogo económico que vivían era lo que todo el planeta procuraba lograr. Mas daba la sensación de que el joven practicante de Samurai no era capaz de persuadir a absolutamente nadie de que el suyo era el mejor camino para lograr esas metas.

Con lo que apesadumbrado decidió consultar a su padre. En ese instante su padre tenía un enorme ejército de Samurais, todos con perfección entrenados. Un ejército capaz de trabajar en equipo tal y como si de una sola persona se tratase.

Kan fue a ver a su padre Kazo y se halló con que hablaba a su ejército. Estos estaban en capacitación, por columnas de 7. El número perfecto.

Eran cientos y cientos de Samurais todos en perfecta capacitación. Sus limpias armaduras relumbraban frente al claro sol. En el mango de sus espadas katanas, enfundadas en su cintura, lucían sus cargos y méritos. Ornamentos de oro, plata y diamantes lucían por todos lados. Sus miradas seguras reflejaban una capacitación perfecta y años de experiencia amontonada.

La voz de su padre recorría las filas llenándolas de orgullo mientras que cientos y cientos de miradas de respeto y admiración se dirigían al tiempo cara su general.
La voz cálida, grave y penetrante de su padre cesó y al tiempo brotó un grito de victoria de la garganta de los Samurais.

Kazo se retiró mientras que Aki, el primero de su guarda personal de 7 Samurais tomaba el mando de la asamblea y dejaba que el viejo Samurai descansase.

En menos de un instante, Kan sintió la mano de su padre en su hombro, señal de que debía estar más alarma y ser más veloz. El día que fuera capaz de poner su mano primero en el hombro de su padre, ese día sería un Samurai. Mientras solo era un practicante.

– Padre, he fallado! – pronunció al fin el joven Samurai – no he podido crear mi guarda personal de 7 Samurais, no puedo lograr la fuerza del equipo. Solo mi amigo Gokuse ha unido a mí y sé que solo ha sido por amistad.

– Hijo, no has fallado – la mirada de Kazo comunicaba entendimiento, había pasado por lo mismo hacía bastante tiempo – solo has comenzado, y aún te falta mucho por aprender.

– Sí padre, mas he hablado con mis amigos, les he contado las maravillas quehaceis  y tus Samurais, el espíritu de trabajo en grupo, el honor… todo! y sabes lo que he logrado? – el semblante de Kan se enrojeció de vergüenza y también ira – Me miran con cara extraña, me afirman que eso no es posible, ¡Qué son cuentos y también ilusiones de un crío! Mas sé que es cierto, lo he visto con mis ojos y hay cosas que se hacer. ¿De qué manera puedo persuadirles padre? ¿De qué forma puedo hacer que se unan a mí?

Kan guardó silencio, su padre le miró y vio en sus ojos una mirada de fe absoluta. Naturalmente Kazo, como padre suyo, podría hacer el trabajo por él, reclutar y entrenar a esos 7 Samurais, mas entonces su hijo no aprendería. No, había de ser mismo quien lo hiciese, y el viejo Samurai debía enseñarle el camino a su hijo igual que con cada uno de ellos de los cientos y cientos de soldados Samurais que había formado a lo largo de todos estos años.

– Hijo, con cuántas personas has hablado?

– Con muchas padre. 15, tal vez veinte.

– Y de veinte personas has logrado que una, Goku, diese el paso inicial para transformarse en Samurai?

– Sí padre… mas me faltan 6.

– Puesto que has tenido éxito mi querido Kan, incluso sin saber trabajar apropiadamente. Acuérdate de la historia de los pescadores de ostras, Stauros para lograr sus 7 ostras con perla precisó pescar 100 ostras. De esta manera, para lograr a tus 7 Samurais deberás charlar con más de 100 personas.

– Son muchas padre… no obstante lo voy a hacer, el día de hoy mismo lo voy a hacer!

– No debes precipitarte hijo. Si charlases todos y cada uno de los días con tanta gente desatenderías tus obligaciones. La primera cosa que debes hacer es organizarte. Fija un horario. Reparte tu tiempo durante el día. Dedica unas horas a charlar a la gente sobre los beneficios de serSamurai, otras a practicar tus habilidades, otras a adquirir habilidades nuevas, otras a educar lo que sabes a tu equipo y para finalizar acuérdate de reposar para recobrar fuerzas. A última hora del día haz un cómputo del día. Examina lo que has hecho y medita sobre de qué forma podías haberlo hecho mejor. Y lo más esencial, el último día de la semana examina todo cuanto has hecho y busca los defectos o bien fallos que puedas hallar en tus actos, tu forma de actuar y de meditar. Anótalos y haz un plan de acción para solucionarlos la semana siguiente. El Samurai tiene que procurar ser cada vez mejor!

– Si me fijo un horario – afirmó meditabundo el hijo – voy a poder actuar más eficazmente y me va a costar menos ponerme a hacer las cosas, pues la propia fuerza de la costumbre me empujará a hacer esa labor. ¿No es de esta manera padre?

– Preciso hijo – El viejo Samurai estaba muy orgulloso de su hijo, con solo 12 años ya era una promesa. Aprendía muy velozmente y ponía todo de su parte a fin de que de este modo fuera. Indudablemente cualquier día superaría en méritos a su padre. Ese sería el mejor regalo que Kan pudiese hacerle a su anciano padre.

– De ahora en adelante me voy a organizar. Y me voy a poner pequeños objetivos que cumplir. De esta manera cuando los alcance voy a saber que he actuado adecuadamente.

– Sabes como se pasean mil leguas hijo mío?

– No, eso es mucha distancia ¿De qué manera?

– Puesto que punto por punto, mil leguas no son más que muchos pequeños pasos que unidos hacen una distancia exorbitante. La única forma de recorrerla es un paso tras otro. Si lo hacemos de este modo, dividiendo la distancia a recorrer en noventa días y día a día en 8 horas de camino, y cada hora en sesenta minutos… descubriremos que solo deberemos dar 5 pasos en un minuto a lo largo de 3 meses para llegar a recorrer mil leguas. ¿Te semeja mucho dar 5 pasos en un minuto?

– No padre! – afirmó riéndose el practicante de Samurai – ¡Es muy simple dar 5 pasos en un minuto! ¡¡¡Mira como los doy!!! – Y levantándose dio 5 pasos, se dio la vuelta y dio otros 5 pasos cara su padre – Ves diez pasos en un minuto y aún tengo tiempo para reposar!!!

– Puesto que de esta forma tendrás que trabajar querido hijo, poquito a poco, organizadamente y sin pausa. Hazlo de esta manera y en menos tiempo de lo que crees vas a tener tu equipo de 7 Samurais!

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